Pensamientos a pares II

goethe

8

Los malvados se distinguen de los buenos en que se creen muy inteligentes. Y es al revés: la maldad es signo de algún problema mental, que perjudica gravemente a los demás.

Si las cabezas de Hitler y Stalin hubiesen estado tan bien amuebladas como las de Goethe y Tolstoy, ¡lo que se habría ahorrado la humanidad!

9

No son buenas las redes sociales para los creadores. Hay más de a un escritor que va perdiendo su energía por los descosidos de Twitter.

Sostenía Goethe que el estilo es manifestación necesaria del carácter del escritor. Según esto, un alma mezquina nunca tendrá nobleza de estilo.

 10

El que lee está pensando con la cabeza de otro, dice el filósofo. Es importante saber donde se deja mientras tanto la propia, por si acaso.

Hay una ignorancia de segundo grado, en la que el lector está siempre en peligro de caer. Se adquiere incorporándose la ignorancia de los demás.

11

Uno llega a ser lo que quiere ser cuando/porque quiere ser lo que es.

Si hubiese un libre albedrío como algunos lo imaginan, la novela policíaca sería imposible. ¿Cómo enlazar pistas, móviles y carácter del delincuente?

12

El ser humano es un aprendiz malogrado. Ha aprendido a leer un idioma que no entiende (pronuncia correctamente palabras cuyo significado ignora). Lo llama ciencia.

La ciencia describe la realidad, las leyes de su funcionamiento; no la explica. La realidad es inexplicable.

13

Concluida la obra, en el momento de la revisión, el autor ha de preocuparse más de lo que sobra que de lo que falta. Expurgando, reduciendo, el escritor más novato puede lograr resultados aceptables. Por lo general, escribimos -y hablamos- demasiado.

Hay funcionarios de la literatura, con su jornada completa y su dedicación exclusiva. Pregunto ¿qué hacen con los excedentes? ¡Porque no pensarán colocárnoslo todo!

14

Con la inspiración en el arte ocurre como con el amor en la vida: los que no la conocen la niegan.

Cuanto más realista se pretende un escritor más se aparta de la realidad del arte e incluso de la verosimilitud más elemental. Ejemplo: nada hay tan irreal e inverosímil como una carta de amor auténtica.

(Ver anteriores)

Anuncios

Deja un comentario

Archivado bajo Postales filosóficas

Pensamientos a pares I

funes1

La memoria es selectiva. De otro modo, no podríamos vivir bajo su descomunal peso. Como le ocurría a Funes, el memorioso.

Que la memoria sea selectiva tiene además la ventaja de impedir que recordemos cómo somos en realidad.

A medida que se acerca el final se entiende mejor que no se entienda nada.

El filósofo busca la verdad de todo. El artista sabe que todo es simbólico.

3

La vida ha de encararse con fe. La razón es para las matemáticas.                   

Tener fe significa confiar en el orden natural, en que todo eso que parece sin sentido finalmente lo tenga. Y que no sea malo.

 4

¿En qué momento la fe, que era confianza absoluta en alguien o algo, se convirtió en sistema de creencias más o menos absurdas?

Cuando Jesús dijo “tu fe te ha curado”, no se refería a la creencia del “curado” en el misterio de la Trinidad, precisamente.

5

Por el amor, una persona se convierte para otra en algo tan importante como lo es para sí misma.

Si dedicásemos a cada uno de nuestros amigos el tiempo y la atención que esperamos que cada uno de ellos nos dedique, nos volveríamos locos. 

6

Aquello de “piensa mal y acertarás” se ha de entender en relación con aquello otro de “piensa el ladrón que todos son de su condición”.

Casi todos los sitios (internáuticos) de opinión son endogámicos. Solo quieren a los suyos. Alegrarse de lo listos que son y de lo tontos que son los otros.

7

El antropocentrismo es inevitable, e irrefutable. El sentido o sinsentido del universo depende de lo que decida ese animal llamado humano. 

Ese animal llamado humano es el único que puede hablar de sentido. El resto es silencio.

(Ver siguientes)

8 comentarios

Archivado bajo Postales filosóficas

MEFISTOFÉLICAS

(Extraídas de Mundo, Demonio y Fausto)

mefisto

Nada mejor para los mortales que un buen sueño. Cuando están despiertos creen que su actividad mueve las cosas, imaginan que el mundo es algo ajeno, agradable u hostil, según los casos. Sólo cuando duermen regresan a la verdad.

                                                             *

Hoy la magia es solo una rama del comercio.

                                                            *

La belleza de la mujer no existe; es solo un prejuicio de los hombres, un prejuicio instintivo y cósmicamente necesario. A una mujer no la deseas porque sea bella; te parece bella porque la deseas.

                                                            *

Por muy arriba que asciendas seguirás pegado a tu culo.

                                                            *

Ser compasivo es como vivir al borde del abismo.

                                                            *

Me encantan estos tiempos. Si no fuese por ese déficit de inteligencia que observo en todas partes, diría que representan el triunfo definitivo de mi estilo de vida.

                                                            *

Siempre ha sido así: el que defiende su dignidad está dispuesto a morir; el que ve amenazados sus privilegios no duda nunca en matar.

                                                            *

Nadie puede destruir la realidad. Se trata de descubrir dónde está.

                                                            *

Descubrirás que el ser humano no tiene instrumentos para captar la cosa en si, suponiendo que eso exista, y por lo tanto que todo lo que se forma en tu mente no está en otra parte más que en tu mente.

                                                           *

El mal no es ninguna potencia terrible la inicial de cuyo nombre haya de escribirse en mayúscula; el mal, señor mío, es sólo la manifestación de la miseria intelectual humana. Yo lo llamo chapuza.

                                                           *

Pese a lo que proclama la más ñoña literatura empresarial, todo el mundo sabe que la desconfianza es la base de los negocios y del progreso. Los pueblos generosos, cálidos y hospitalarios siguen apacentando sus cabras y camellos.

                                                           *

Deberías saber que antes y después del instante presente no hay nada.

                                                          *     

Lamento comunicarte que todos los mundos son iguales. Es verdad que las apariencias pueden ser muy diversas, pero si rascas un poco, siempre encuentras lo mismo. Un mundo diferente es sólo una mirada diferente del observador.

                                                          *

El espíritu germánico cala muy hondo: donde vosotros solo veis risas, él adivina llantos.

                                                          *

(Atención, asoma la tolerancia, arranca el relativismo, se inicia el declive de la Iglesia…¿adónde iremos a parar? ¡Peligra mi propia existencia!)

                                                         *

Llegará un tiempo en que las palabras se habrán quedado secas, sin jugo, sin sustancia, y ya nadie dirá “el espíritu del mal”. Entre otras cosas porque por entonces reinará un mal sin espíritu.

                                                         *

Los tratados de teología no son la Biblia. Ni siquiera la Biblia es la Biblia.

                                                         *

Halagar las vanidades colectivas no sirve para nada. […] Cierto que, cuando gana su equipo de fútbol, el hombre se va a dormir mucho más feliz que cuando pierde… Pero todos los despertares son igual de amargos.

                                                         *

Todos los jóvenes de veinte años se parecen.

                                                         *

Desde que aparece la reflexión, las razones se necesitan para vivir, no para morir.

                                                         *

La vida siempre es plena, amigo, pero se la acaba destruyendo con la imaginaria no-vida de los deseos quiméricos.

                                                         *

Hombre, si nos ponemos así…El amor un engaño, la vida un espejismo, un sueño. Bueno, y qué. También una novela es un engaño, ¿y acaso no disfrutas leyéndola? ¿No se puede disfrutar lo mismo con la propia vida que con una buena novela?

                                                                        *

¿Qué derechos adquirieron los hombres al nacer, qué promesas se les hizo de felicidad o inmortalidad fuera de las que va urdiendo su propia imaginación?

                                                         *

La verdad es que…por un momento me he visto en el otro lado…me he visto como un vulgar ser humano, con sus ilusiones, sus tristezas, sus sufrimientos. ¿Y sabes qué te digo? Que no es divertido, nada divertido…es como un castillo de fuegos artificiales que se consume porque sí, por nada y para nada…Sólo hay una manera de que ese personaje, tan vulgar y tan extraño, siga tirando con cierta alegría: que asuma todo eso como un juego divertido, como una farsa que tiene lugar en un plató animado por inocentes luces artificiales…lejos de la luz verdadera…

                                                                                  *

Mundo, demonio y carne

son nuestros enemigos…

Al mundo no hago caso

ni al diablo con su pincho

pero lo que es de carne,

me hincho, me hincho.

Qué os parece, es un viejo cuplé que oí cantar a la abuela de una amiga mía.

                                                     *

Preferir el ser al no ser es el pecado, corderitas y corderitos míos. Pero una vez aquí, apuntémonos a todos los banquetes.

                                                    *

¿Todavía hay quien lo duda? Fuera de la farsa no hay salvación.

        mefisto goethe

5 comentarios

Archivado bajo Opus meum

Ensayo de prólogo para en su día

Hace pocos años, ya en este tramo de mi vida situado sin duda hacia el final, tuve la idea, en realidad, sentí la necesidad, de convocar a todos aquellos escritores que me habían acompañado, confortado e iluminado a lo largo de mi existencia. Y fueron apareciendo.cervantes etc

Primero, aquellos que desde la infancia me han ido despertando a la realidad del mundo y de las ideas o me han acompañado (coincidido) en momentos especiales de la vida. A ellos dediqué la primera serie – con breves apuntes autobiográficos – a la que puse por título Los libros de mi vida.

Apenas cerrada esta serie, compuesta por semblanzas de 21 escritores, caí en la cuenta de que muchos de los considerados “grandes” habían quedado fuera. Era natural, puesto que se trataba de una selección confesadamente personal y subjetiva. De todos modos, quise enmendar en lo posible el fallo convocando a otros escritores que, aun no habiendo tenido un significado especial en mi vida, contaban con toda mi admiración. Y así redacté 21 semblanzas más de escritores y titulé la serie Los libros de mi vida. Lista B.

Apenas cerrada esta segunda serie caí en la cuenta de que algo muy importante y muy serio había quedado fuera. Me propuse enmendar en lo posible el fallo, pero la cosa ha sido tan reciente que, como se dice, aún no he puesto manos a la obra. Y no quiero hablar de proyectos no materializados. Así, aunque se espera una tercera serie – si hay vida y fuerzas – estas son lo que ahora hay.

Lo que ahora hay en mi blog, que es donde se ha desarrollado la historia que acabo de contar. Pero ocurre que, como hombre de mi generación, prefiero los libros con todos sus atributos físicos. Y …

[Quedo a la espera de un final feliz]

Deja un comentario

Archivado bajo La letra o la vida, Opus meum

EL PASEO DE LA VIDA

Lo llamábamos “el paseo”. Estaba a doscientos metros del colegio. Por las tardes, cuando salíamos de clase, nos solíamos reunir allí un grupo de alumnos. Teníamos 16-17 años. Siempre había la hermana de alguien y la amiga de la hermana y la amiga de la amiga de la hermana, lo que en conjunto animaba y daba interés a las reuniones, que a veces acababan en la bolera próxima.maristas

Cuando ahora, tantos años después, paso por ahí, no puedo evitar un sentimiento de nostalgia. El panorama que ofrece es muy distinto. Aunque el marco general se conserva (el paseo central, las calzadas laterales, etc), el contenido, sobre todo el humano, no se parece en nada al que creo recordar.

Los largos bancos que bordean el lado oeste del paseo, están llenos de restos humanos sentados, quiero decir, de personas que ya han vivido y que, sin más horizonte ni esperanza, esperan pacientemente la muerte. Yo mismo podría ser una de ellas. Bastaría con que me sentase en el banco y por la edad, aspecto, etcétera, sería indistinguible de los demás.

Pero no. Yo soy escritor, y me mantengo activo, como ahora mismo… Bien, quizá alguna de esas personas que observo con disimulo tenga también un pasado interesante y, sobre todo, un presente, que es de lo que se trata. Ese anciano de mirada melancólica y de largas arrugas verticales que le surcan una y otra mejilla, por ejemplo. Estaría bien saber algo de él. Pero tengo un problema.

He dicho que soy escritor. Lo que no he dicho es que carezco de las dos o tres características que se consideran fundamentales en todo escritor: no soy buen observador, los detalles se me escapan hasta el extremo de que, cuando acabo de estar con una persona, soy incapaz de recordar cómo iba vestida; no soy lo bastante curioso o atrevido como para abordar a un desconocido en busca de cualquier información…ah, y no me gustan los gatos.

general mola ahora

Pero esta vez hago un esfuerzo, un esfuerzo descomunal y me acerco al hombre de las largas arrugas verticales.

– Hola, cómo va todo.

– Bien – responde, sin apenas dirigirme la vista.

– ¿Vive usted por aquí?

– Sí.

– Cómo ha cambiado esto, ¿eh?…aunque no mucho, según se mire ¿Lo recuerda usted de cuando era joven?

– No.

– Ah, ¿no? ¿No vivía aquí entonces?

– No.

– Bueno, yo tampoco. Pero el colegio quedaba cerca y en los dos últimos cursos, solíamos venir aquí un grupo de amigos al acabar las clases, nada, a charlar, comentar cosas del cole, de los profesores y compañeros y tontear un poco con alguna chica, que nunca faltaban. Cuánto tiempo hace de todo eso…¿Sabe que me he espantado calculándolo? Hace solo un momento, viniendo para aquí, he estado contando y recordando… y no me lo creía, palabra, ¿sabe cuánto? ¿cuánto? ¡Sesenta años! Sí, hombre sí, no ponga esa cara, ¡sesenta años! Claro que sí, yo tenía 17, ahora tengo 77, calcule usted mismo, ¡qué barbaridad! No me lo acabo de creer. De hecho, nadie se lo acaba de creer. Todos los de nuestra edad dicen sí tengo tantos años pero, por dentro, me siento como si tuviese veinte. Pues claro que sí, cómo no, todo anciano se siente por dentro como si tuviese veinte. ¿Y sabe por qué? Porque en nuestro interior hay algo, que unos llaman alma y otros voluntad, que es eterno y nunca cambia. Lo malo es que ¡todo pasa tan deprisa! Tan deprisa que ese niño que hay en el fondo de cada cual no tiene tiempo de enterarse. Sí, usted lo habrá notado: en el fondo de nosotros hay un niño que, de pronto, pregunta asustado ¿qué ha pasado? La vida ha pasado, ni más ni menos que la vida, en un suspiro, en un abrir y cerrar los ojos, como dice la sabiduría popular.ancianos-descansan-banco-parque-barcelona-1529912191565

¿Y cómo ha ido? Ah, eso es lo fundamental. ¿Usted ha observado los rostros, las miradas, las actitudes de todos esos hombres y mujeres sentados por ahí? No es difícil saber cómo les ha ido. Frustraciones, angustias, dolores, y también esperanzas, satisfacciones, alegrías…de todo hay, y mirando atentamente cualquiera de esos rostros puede uno deducir en qué medida ha ido mezclado todo eso. Y es que, considerando los casos extremos, las vidas de muchos seres humanos no se parecen en absoluto, como si perteneciesen a especies distintas. Para unos, un infierno inexplicable; para otros, un agradable paseo por un jardín de flores, no exentas espinas. La mía ha sido más bien un paseo, con algunos malos ratos, por supuesto, pero el balance es desde luego positivo. A usted tampoco parece que la haya ido muy mal. ¿Suele venir por aquí? Seguiremos hablando, entonces. Adiós.

– Adiós – responde el hombre, y entorna los párpados como si le molestase un sol inexistente.

De vuelta a casa me siento alegre, sereno, confortado. Aunque sea por una vez, he superado una de mis limitaciones. Imagino que también el hombre de mirada melancólica y largas arrugas verticales está sintiendo la misma especie de euforia. Sí, seguro que está pensando lo mismo que yo, no hay nada tan liberador como abrirse a un desconocido.

paseo san juan diagonal

7 comentarios

Archivado bajo A veces estoy loco, La letra o la vida

EN COMPAÑÍA DE GRANDES. Panorama personal de la literatura occidental

[Ensayo de prólogo y de título definitivo para la edición en papel de Los libros de mi vida  junto con Los libros de mi vida. Lista B, que nadie me ha propuesto, todavía]

Para algunos supervivientes, entre los que me cuento, la lectura es una manera de ampliar la vida. También está el cine, la música y el arte en general. Pero yo suelo hablar solo de lo que conozco un poco.

Entre las varias maneras que se puede vivir la vida, pienso ahora en dos: la que se vive  en dos dimensiones y la que se vive en tres o más dimensiones.

Vive la vida en dos dimensiones la persona que va avanzando en una dirección sin más visión ni perspectiva que aquella que le ofrece el paisaje inmediato. Trabaja – o se las ingenia – para vivir lo mejor posible: tener dinero, comida, sexo, afecto, amor, seguridad, prestigio, poder. Si no lo consigue, o consigue muy poco de todo eso, se considera un desgraciado; si lo consigue, muchas veces también. En todo caso su campo de acción tiene unos límites precisos, que son los propios – en primera instancia -, de una existencia que no suele prolongarse más allá de los cien años.

Vive la vida en tres dimensiones la persona que, si bien participa de todas o de algunas de las aspiraciones comunes antes citadas, dispone además de un acceso secreto a una pluralidad de vidas, pensamientos, experiencias, de las que puede gozar como si fuesen propiamente suyas. Ese acceso, que no es en verdad secreto pero como si lo fuera, se llama Literatura. Y el que lo conoce y traspasa recibe el nombre de lector, o lectora.dante 1

En la vida diaria, quiero decir, física, inmediata, tenemos muy pocas oportunidades de conocer y tratar a personas sabias, agudas, interesantes, profundas, amenas, divertidas en el mejor sentido de la palabra. Quizá porque no sabemos descubrir en nuestro vecino alguna de esas virtudes (pienso que si tuviésemos por vecino a Dante Alighieri diríamos “qué tipo tan antipático y envarado que apenas saluda”), quizá porque las personas con esas características son tan escasas que tienen que repartirse aquí y allá por toda la geografía y la historia universal. Pero nosotros no podemos andar por toda la geografía y la historia universal para encontrarlas. ¿O sí?

Veamos, ¿por qué lees? Buena pregunta, como aquella tan famosa que todo escritor ha de escuchar del entrevistador de turno: usted, ¿por qué escribe? Aunque, mirándolo bien, esta es una pregunta bastante absurda, porque es evidente que preguntar a un escritor – de los de verdad, me refiero – por qué escribe es como preguntar a un niño por qué juega.

El por qué lees sí que tiene su jugo. Y es que se puede leer con finalidades tan diversas como las que van desde para pasar el rato hasta para comprenderme y comprender el mundo. Reconozco que, sin que me lo propusiese al principio, mi finalidad ha estado siempre más próxima de lo segundo que de lo primero.

Y hace poco, en este tramo de mi vida situado sin duda hacia el final, he tenido la idea, en realidad, he sentido la necesidad, de convocar a todos aquellos escritores que me han acompañado, confortado e iluminado a lo largo de mi existencia. Y han ido apareciendo.de amicis

Primero, aquellos que desde la infancia me han ido despertando a la realidad del mundo y de las ideas o me han acompañado (coincidido) en momentos especiales de la vida. A ellos dediqué la primera serie – con breves apuntes autobiográficos – a la que puse por título Los libros de mi vida. 

Apenas cerrada esta serie, compuesta por semblanzas de 21 escritores, caí en la cuenta de que muchos de los considerados “grandes” habían quedado fuera. Era natural, puesto que se trataba de una selección confesadamente personal y subjetiva. De todos modos, quise enmendar en lo posible el “fallo” convocando a otros escritores que, aun no habiendo tenido un significado especial en mi vida, contaban con toda mi admiración. Y así redacté 21 semblanzas más de escritores y titulé la serie Los libros de mi vida. Lista B. shakespeareApenas cerrada esta segunda serie caí en la cuenta de que algo muy importante y muy serio había quedado fuera. Me propuse enmendar en lo posible el fallo, pero la cosa ha sido tan reciente que, como se dice, aún no he puesto manos a la obra. Y no quiero hablar de proyectos no materializados. Así, aunque se espera una tercera serie – si hay vida y fuerzas – estas dos son lo que ahora hay.

Las 42 semblanzas de escritores las he ido publicando en mi Blog. Y, por las reacciones contenidas en los comentarios de muchos lectores, se me ha ocurrido que podrían ser un excelente instrumento para estimular la lectura de la literatura de calidad. Así me lo han dado a entender algunos lectores y lectoras. Una de ellas ha afirmado con rotundidad que,  si en su lejano bachillerato le hubiesen presentado a los escritores y sus obras de esta manera, su impresión de la literatura hubiese sido muy diferente de lo nada atractiva que fue.lit aburrida

Pues bien, ahí lo dejo. Las editoriales especializadas (o no) en temas educativos de la juventud, las agencias editoriales, los gestores de proyectos oficiales, como ese llamado Plan de fomento de la lectura, tienen esto a su disposición.

Si no lo toman, yo me quedo como estoy. Pero muchos jóvenes y no tan jóvenes que, sin saberlo, esperan algo así, también se quedan como están, es decir, de espaldas a parte de lo más grande que ha dado la humanidad.

Y esto sí que sería triste. 

1 comentario

Archivado bajo La letra o la vida

JULIO CORTÁZAR. La alegría de escribir I

cortazar1Cuando los cronopios cantan sus canciones preferidas, se entusiasman de tal manera que con frecuencia se dejan atropellar por camiones y ciclistas, se caen por la ventana, y pierden lo que llevaban en los bolsillos y hasta la cuenta de los días.

Típico de los cronopios, siempre imprevisibles y desmesurados. A los famas, muy formales, no les ocurre nada parecido. Y a las esperanzas, según y como, porque las esperanzas son el vivo ejemplo del ser indeciso e influenciable.

Cuando un cronopio canta, las esperanzas y los famas acuden a escucharlo aunque no comprenden mucho su arrebato y en general se muestran algo escandalizados.Cronopios En medio del corro el cronopio levanta sus bracitos como si sostuviera el sol, como si el cielo fuera una bandeja y el sol la cabeza del Bautista, de modo que la canción del cronopio es Salomé desnuda danzando para los famas y las esperanzas que están ahí boquiabiertos y preguntándose si el señor cura, si las conveniencias. Pero como en el fondo son buenos (los famas son buenos y las esperanzas bobas), acaban aplaudiendo al cronopio, que se recobra sobresaltado, mira en torno y se pone también a aplaudir, pobrecito.

Los cronopios se le aparecieron a Julio Cortázar una tarde en el auditorio de un teatro desierto por el intermedio. A continuación surgieron los famas y las esperanzas. Y poco tiempo después Julio empezó a escribir sobre las aventuras y las maneras de tan curiosos personajes. El resultado fue el libro publicado en 1962 con el título de Historias de cronopios y de famas .

¡Fantasías! exclamaron todos los famas instalados en los ministerios, consejos de redacción y secretarías de los partidos. Con los problemas que tienen en Latinoamérica y viene este cronopio emigrado a confundirnos a todos con sus fantasías sin sentido. Evasión, pura evasión, sentenciaron. Y las esperanzas también sentenciaron evasión, porque las esperanzas son muy sensibles a las sentencias de los famas.cortazar cuba1

Y es que el autor de estas historias tiene una particularidad: que no distingue muy bien entre la llamada realidad y la llamada fantasía. Y no es que se haga un lío entre una y otra. Al contrario, en su proceso de creación una se apoya en la otra para construir una realidad más alta, esa de la que da cuenta el arte.

La fantasía, lo fantástico, lo imaginable que yo amo y con lo cual he tratado de hacer mi propia obra es todo lo que en el fondo sirve para proyectar con más claridad y con más fuerza la realidad que nos rodea.

continuidad parquesLa amenaza que pensamos situada en un mundo distante o imaginario puede en un momento saltar a nuestro mundo y acabar con nosotros. Continuidad de los parques. El hombre sentado en la butaca de terciopelo verde lee una novela de pasión y celos. En el relato, un individuo avanza hacia la gran casa empuñando un puñal. Entra, sube las escaleras y ataca por la espalda al hombre sentado en la butaca verde que lee una novela.

No es seguro que la vida sea vida y que el sueño sea sueño, porque quién sabe si el sueño es la vida y la vida el sueño. La noche boca arriba. Un motociclista corre por las calles de la gran ciudad entre altos edificios y paseos arbolados, hasta que un accidente hace volar la moto y él queda debajo. Trasladado al hospital… se ve, indio moteca, corriendo por la selva, huyendo de los enemigos aztecas… tendido boca arriba, personas de batas blancasaztecas se inclinan ante él…vuelve a dormirse, cree, y es finalmente apresado por los aztecas y conducido al lugar del sacrificio… despierta y el personal médico sigue atento sobre él, no quiere dormirse otra vez… pero ahora se ve sujetado sobre el altar del sacrificio y entiende que ésa es, era, su vida, no el sueño absurdo en el que corría sobre un pájaro de metal entre altos y extraños edificios.

Sucede a veces que un poder sin rostro y sin nombre nos expulsa del mundo que ha sido nuestro. Casa tomada. Dos hermanos, hombre y mujer, viven en la antigua casa heredada. Un día, tienen la sensación clarísima de que una presencia extraña ha ocupado una habitación. La cierran y siguen la vida prescindiendo de ese espacio. Pero la ocupación se extiende paulatinamente a otra habitación y a otra y a una sala y a otra, y ellos las van cerrando y se acomodan a vivir en el resto de la casa. Pero aquello avanza. Finalmente quedan reducidos al recibidor. Hasta que tienen que salir y cierran con llave la casa.

Los cuentos de Cortázar son así. Y de otras muchas maneras según la idea que domina en cada uno de ellos. Por ejemplo, la distorsión o estiramiento del tiempo (La isla al mediodía), la fatalidad o destino (El ídolo de las Cícladas), la potenciación del absurdo de una realidad (La autopista del sur). Los cuentos, junto con su gran novela, constituyen la obra más característica de Cortázar.

rayuelaLa gran novela se titula Rayuela y, en mi opinión, es digna de figurar en el elenco de las obras más logradas y definitorias del siglo XX, junto a Ulises, La montaña mágica,  Bajo el volcán, y quizá alguna más. La voluntad transgresora, innovadora del lenguaje, que en los cuentos ha tenido que contener el autor para que no oscurezca el efecto deseado, se manifiesta en Rayuela con toda libertad.

Cuenta el autor que hacía tiempo que tenía escrito un capítulo y que un buen día se puso a escribir todo lo anterior (los episodios de París) hasta enlazar con lo escrito y luego siguió con más episodios y otras cosas añadidas un poco a la manera de un collage. Además advierte que el libro se puede leer de manera tradicional hasta el capítulo 56 y que a partir de ahí puede dejarse, o leerse en su totalidad empezando por el capítulo 71 y siguiendo en el orden, quizá arbitrario, que propone.

La novela contiene una doble tentativa: por una parte, de modificación de la relación entre autor y lector en busca de una mayor participación activa de éste; por otra, de negación de la realidad cotidiana como única instancia y de admisión de otras realidades siempre latentes.

Publicada en 1963, en poco tiempo convirtió a su autor en el escritor argentino de su generación más leído y admirado. Pero Cortázar no había nacido en Argentina. (CONTINÚA)

(De Los libros de mi vida. Lista B)

  

Deja un comentario

Archivado bajo Opus meum