ALBERT CAMUS. Un verano invencible I

camus 1Recibe el nombre de existencialismo la línea de pensamiento filosófico que floreció en los años 40 y 50 del siglo pasado, si bien con ilustres precursores. Lo curioso del existencialismo es que algunos autores de los considerados sus más claros representantes no se identifican como existencialistas.

Para empezar, los precursores, como Kierkegaard y Unamuno. Pero esto es normal, porque por entonces ni siquiera se había acuñado el término. Tampoco Gabriel Marcel se consideraba existencialista. Y ni siquiera Albert Camus. Y esto sí que es llamativo, porque resulta que a Camus, junto con Sartre, se le tiene como el más alto representante de la literatura y la filosofía existencialista.

Pero antes de abordar el personaje estaría bien recordar qué era (o es), qué significaba (o significa) elcafe existencialista existencialismo. Para unos fue solo una moda pasajera; para otros, una revolución del pensamiento de calibre kantiano, quiero decir, de esas que cambian el foco del pensar y dejan al que no se suma completamente descolocado y como fuera de su propio tiempo.

Comoquiera que no soy de los que se apuntan sin más a los unos o a los otros (a riesgo de que me tilden de equidistante o de relativista, cosas al parecer muy feas) he de reconocer que ambas posturas tienen razón.

Que el existencialismo fue una moda es evidente. Una moda que no solo afectó a la filosofía y a la literatura sino también a la música (en especial la canción), al cine, a la indumentaria y a la manera de vivir. Basta recordar los nombres de Édith Piaf y Juliette Gréco y los jerseys de cuello alto doblado y las cavas jazzísticas y humeantes de París.

julietteComo filosofía, lo que no se puede decir es que el existencialismo constituya un sistema de pensamiento cerrado y coherente (cosa que, por otra parte, parece imposible después de Nietzsche). Más bien cabría calificarlo como un cambio de enfoque.

Tradicionalmente, la filosofía intentaba la explicación del mundo, en el que iba incluido el hombre. A finales del siglo XVIII,  Kant nos explicó que, además de incluirlo, el mundo está dentro del ser humano, porque resulta que la realidad externa la configuran las facultades de percepción del individuo.

La novedad del existencialismo es que, de hecho, niega al mundo como naturaleza determinante. Lo único que existe, afirma, es el individuo. Lo único que a cada cual importa y, por lo tanto, lo único que debe importar a la filosofía, viene a decir, es el hombre concreto, el individuo de carne y hueso que vive, goza, sufre y sabe que ha de morir. Lo único que de verdad conocemos es la experiencia de la vida, nuestra existencia concreta.

Además, esa existencia no procede de una esencia previa, sino que la precede. El ser humano se crea a sí mismo desde su libertad. En palabras un poco incomprensibles para mí, Sartre sitúa así la cuestión:

No hay naturaleza porque no hay Dios para concebirla. El hombre es el único que no solo es tal como él se concibe, sino tal como él se quiere y como se concibe desde la existencia; el hombre no es otra cosa que lo que él se hace. Este es el primer principio del existencialismo.

sartre

La existencia del individuo precede a la esencia. 

Camus comparte esta idea. No hay Dios ni orden alguno coherente creador o responsable del ser humano. Éste tiene que hacerse por sí mismo con lo único que posee: la libertad, la facultad terrible de decidir, de elegir el camino que ha de seguir. Y en este camino, enseguida se le muestran tres evidencias insoslayables.

La muerte. Si todo, absolutamente todo, acaba en una muerte absurda (y Camus no podía conocer el punto final de su biografía), ¿que valor tiene la vida? Consideración que lleva a la siguiente evidencia.

El suicidio. Y es que Camus piensa que la cuestión del suicido habría de ser el fundamento de toda la filosofía: establecer si vale la pena o no vivir esta vida y obrar en consecuencia. Una vida, la humana, que no puede soslayar lo absurdo de su realidad.

Lo absurdo es el acorde fundamental de la vivencia humana. Pero no es que el mundo sea en sí mismo absurdo, pues la naturaleza no es absurda; es lo que es y no hay criterio que nos permita corregirla. Tampoco está lo absurdo en el ser humano en sí, que no es más que uno de tantos seres vivos que pueblan la tierra, aunque con una característica especial.

Lo absurdo nace y se manifiesta en el choque entre el irreprimible deseo humano de hallarle una razón, un sentido a la existencia (característica que no poseen los otros animales), y la indiferencia total de la naturaleza ante esta (¿estúpida?) exigencia. Es decir, el mundo es irracional, pero el hombre se siente impelido a buscar un sentido, y ve que no puede hallarlo fuera de sí. En esta contradicción consiste el absurdo camusiano. 

La preocupación por el sentimiento de lo absurdo y su posible superación recorre la obra de Camus, principalmente relatos, teatro y ensayo, compartiéndola, en especial en el ensayo y en los artículos periodísticos, con la preocupación por las cuestiones sociales y políticas.sísifo

Es en el ensayo filosófico El mito de Sísifo (1942) donde Camús plantea nítidamente el tema del absurdo. Sísifo, personaje de la mitología griega, es castigado por los dioses a acarrear un piedra enorme hasta lo alto de un montículo; llegado a la cima, la piedra regresa rodando al punto de partida, y Sísifo regresa también para cargar de nuevo con la piedra cuesta arriba, en una operación que se repite eternamente. Es sobre todo en los viajes de regreso, cuando Sísifo se da cuenta plena de lo absurdo de su condición (como el obrero, condenado a perpetuidad a realizar trabajos maquinales y que solo en ciertos momentos es consciente de lo absurdo de su destino). Sísifo no puede escapar. ¿Qué hacer?

Responder con dignidad, es decir, con rebeldía. El hombre del absurdo no está atado por una esperanza del porvenir o de una eternidad feliz, como lo estaba el antiguo. Es consciente de su destino. Pero no hay destino que no se venza con el desprecio. Y concluye:

Il faut imaginer Sisyphe hereux  (Hay que imaginar a Sísifo feliz).

(CONTINÚA)

(De Los libros de mi vida. Lista B)

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ALBERT CAMUS. Un verano invencible II

l homme révoltéEn el ensayo El hombre en rebeldía (L’Homme révolté), publicado en 1951, Camus da un salto desde el absurdo hasta el umbral de un significado. A diferencia de la revolución, que pretende cambiar el sistema y los individuos a costa del sacrificio del propio ser humano, la rebeldía consiste en el rechazo de lo que atenta contra lo más íntimo de la humanidad, para preservar el núcleo de lo que somos. La dignidad. Y en esta actitud, que es un no pero también un sí, el filósofo existencialista (quizá entonces tenga razón en no considerarse como tal) vislumbra la sombra de una trascendencia. Si, en su rebeldía, el hombre acepta morir, afirma, es prueba de que “se sacrifica en beneficio de un bien del que juzga que rebasa su propio destino”. En todo caso, concluye, hay que salvar al hombre a través del amor y la razón.

Este aroma de trascendencia y las actitudes encontradas acerca del compromiso social (comunismo o no), determinaron el famoso enfrentamiento con Sartre. 

Albert Camus nace en 1913 en Mondovi, Argelia francesa. Al año siguiente muere el padre, trabajador de origen alsaciano, a consecuencia de las heridas sufridas en unamondovi de las primeras batallas de la guerra europea. La madre, de origen menorquín, tiene que sostener la familia (dos hijos) en condiciones de extrema pobreza: trabaja realizando tareas domésticas en domicilios. Viven en una casa pobre de un barrio pobre de Argel.

En estas condiciones, el niño Albert acaba tan brillantemente los estudios primarios que su maestro, Louis Germaine, le consigue una beca para estudiar el bachillerato. Muchos años después, en su discurso de aceptación del Premio Nobel, el premiado había de recordar a su antiguo maestro y agradecerle el gesto y las sabias enseñanzas recibidas.

Además de por los estudios, el joven Camus muestra entusiasmo por el deporte, en futbolespecial por el fútbol, y llega a jugar de portero en Racing Universitario de Argel. Pero el primer brote de la enfermedad que le tendría amenazado durante toda la vida (tuberculosis) trunca sus aspiraciones deportivas.

Cursa estudios superiores y se matricula en la facultad de filosofía de Argel. En 1933 se casa (el matrimonio dura un año) y empieza a realizar ocasionalmente trabajos administrativos para subsistir. En el 34 se afilia al partido comunista; en el 35 se da de baja del partido tras comprobar que los ideales más altos pueden ser objeto de trapicheos políticos. Participa en representaciones teatrales con la compañía Ràdio-Alger. En 1936 se licencia en estudios superiores con un trabajo sobre Relaciones entre helenismo y cristianismo a través de las obras de Plotino y San Agustín.

Periodista en Alger Républicain, en 1937 publica el ensayo El revés y el derecho. Y en 1939 Bodas (Noces), conjunto de breves artículos sobre lugares y viajes en los que manifiesta su sintonía con el misterio de la naturaleza y del corazón humano, ajeno a cualquier abstracción o ideología – Au milieu de l’hiver, j’apprenais enfin qu’il y avait en moi un été invincible, escribe.

En 1940 se traslada a París, donde trabaja en Paris-Soir. La ocupación alemana fuerza el traslado de la publicación fuera de la capital. En diciembre se casa concamus casares Francine Faure, matemática y pianista, con la que tendrá dos hijos y mantendrá una buena relación hasta el final, no obstante las infidelidades de él, en especial con la que se considera que fue su gran amor, Maria Casarès, famosa actriz del teatro francés, de origen español (hija de un ministro de la Segunda República).

En 1942, mientras colabora con la Resistencia, se publican el ensayo y la novela que cimentan su prestigio de pensador y literato: El mito de Sísifo y El extranjero, novela ésta que constituye un retrato impresionante del individuo ajeno al mundo y a sí mismo, hasta su repentino despertar ante el absurdo definitivo.

combat 1943En el 43 pasa a dirigir la revista clandestina Combat, que abandona tras la liberación al cambiar la publicación su línea de izquierda independiente. Por entonces llegan sus dos grandes éxitos teatrales, EL Malentendido y Calígula, estrenada ésta en 1945 con un magnífico Gérard Philipe de veintidós años como protagonista.

En la novela La peste (1947), ambientada en una Orán amenazada por la epidemia, ofrece una parábola trasparente sobre la lucha cotidiana contra el mal que atenaza a la humanidad, y que no cuenta con más recompensa que la misma dignidad del esfuerzo y de la rebeldía.

El sentido de esta rebeldía, y su absoluta necesidad para una humanidad carente degerard philip valores y consuelos metafísicos, constituye el contenido del ensayo El hombre en rebeldía (L’Homme révolté), obra que recibió duros ataques de la izquierda marxista y culminó la ruptura entre Camus y Sartre, durante un tiempo aparentes compañeros de viaje.

No hace falta decir que la actitud, el talante, más que humanitario, humano, de Camus no encajaba en una sociedad bipolar como aquella – y como otras muchas -, dividida por un telón de acero físico y mental entre “los nuestros” y “los otros”, “los buenos” y “los malos”.

Su misma postura sobre la cuestión de Argelia, agitada entonces por el independentismo árabe y por la violenta respuesta de la metrópoli y de un sector de los colonos franceses, le valió las acusaciones de traición de unos y otros. Él soñaba con una conciliación entre la patria argelina a la que debía el calor de la tierra y del verano eterno que llevaba dentro y la patria francesa de la lengua y la cultura. No pudo ser. Y es que los espíritus conciliadores suelen tener sueños imposibles.

El 10 de diciembre de 1957 Albert Camus leyó el discurso de aceptación del Premio Nobel de Literatura. Dos años y un mes después, a los 46 de edad, y en el clímax de su carrera literaria y humana, moría en accidente automovilístico.camus nobel 

camus muerte

¿Absurdo?

No hay respuesta. La naturaleza no habla, y los dioses parece que no existen.

Lo extraño es que, en lo más duro del invierno de la vida, el ser humano pueda sentir que en su interior habita un verano invencible.

Je continue à croire que ce monde n’a pas de sens supérieur. Mais je sais que quelque chose en lui a du sens et c’est l’homme, parce qu’il est le seul être à exiger d’en avoir.

(Sigo creyendo que este mundo no tiene un sentido superior. Pero sé que algo en él tiene sentido y es el hombre, porque es el único ser que exige que lo tenga.)

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(De Los libros de mi vida. Lista B

  

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NO ME GUSTA PHILIP ROTH

philip RothSí, Philip Roth, ese escritor que ha muerto ahora, después de no haber obtenido el Premio Nobel. No me gusta nada, pero nada. Tan triste, tan amargo, tan lúgubre.

Es verdad que no he leído nada de él. ¡Solo faltaría, que tuviese que leer cosas de autores que no me gustan! Pero no es necesario haber leído algo de un escritor para saber si el tipo te va o no te va. Los vapores que desprenden algunos – sobre todo si son famosos – están en el aire, y pueden ser especialmente tóxicos.

E insisto en esto, que seguro que escandalizará a muchos: no es en absoluto necesario haber leído a un escritor para saber si te gusta o no. Una reseña, una entrevista, cuatro palabras oídas aquí y allá son suficientes para saber si el individuo en cuestión pertenece o no a tu mundo. Y Philip Roth, tan triste, tan amargo, tan lúgubre, no tiene nada que ver con el mío.

Una frase de él mismo que recuerdo: “La vejez es una masacre”. ¡Para darle con todo Cicerón en la cabeza!senectute

Algo que he leído por ahí: las preocupaciones principales de Philip Roth son la identidad judía y la masculinidad del hombre americano ¡Vaya, hombre! ¡Si supieras lo que me preocupan tus preocupaciones, Philipito!

Pero lo que más me molesta del individuo en cuestión – aunque esto no es atribuible a él, sino a críticos y periodistas – es que, cuando se cita el apellido Roth, todo el mundo piense en ese Philip.

Y la verdad es que de Roth, gran escritor, solo hay uno. Se llama – se llamaba – Joseph y había nacido en la Galitzia incluida en el Imperio Austrohúngaro. También era judío, pero no afectado por la manía identitaria. Dejó obras preciosas (La marcha Radetzky, La cripta de los Capuchinos, Job, etc.) en las que queda patentejoseph roth la lucidez mental, el genio artístico y el gran corazón del autor.

Cierto que también bebía mucho, pero esto, a parte de perjudicarle solo a él, sirvió para auparle al altar de los santos bebedores, en compañía de san Edgar Allan Poe, san Malcolm Lowry, san Jack Kerouac y otros varios.

Este es el gran escritor Roth, Josep Roth.

No el otro. Tan triste, tan amargo, tan lúgubre.

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MALCOLM LOWRY. El infierno deseado I

lowryQue el Infierno no exista no está probado. De hecho, muchas personas lo han buscado y encontrado y sufrido. Algunas, después de hallarlo se han limitado a describirlo, como el sabio Dante Alighieri; otras se han complacido en sumergirse en él hasta el último suplicio, como el romántico Malcolm Lowry. No sé si es correcto contraponer “romántico” a “sabio”, pero yo ya me entiendo.

Se dirá que no, que el Infierno no existe, que todo eso son solo imaginaciones de artistas y poetas, como Rimbaud, quien afirmaba haber pasado en él una temporada.

Y es verdad, todo son imaginaciones.

La tarea del artista consiste en transformar las imaginaciones vividas o pensadas en la suprema realidad del arte. Es lo que hizo Lowry, a costa, como buen romántico, de under the volcanola propia vida.

Malcolm Lowry es uno de esos escritores considerados de hecho como autores de un solo libro, por muchos que hayan escrito y publicado. Piénsese en Cervantes con su Don Quijote o en Dante con su Divina Comedia.

El libro de Lowry se titula Bajo el volcán y se publicó en 1947 tras diez años de escritura, incluidas cuatro reescrituras completas. En verdad, su estructura es tan poco convencional, tan enrevesada (sin ninguna connotación peyorativa en el adjetivo) que resulta casi imposible resumir la trama. Veamos…

En efecto, es imposible. Después de varios intentos y consultas he encontrado finalmente un sitio (literario) de internet, donde se ruega que alguien aporte un resumen, ya que – se supone – el o los responsables del sitio no han sido capaces de hacerlo.

La intención de la obra está clara. Lo que he escrito es algo nuevo sobre el fuego del infierno. Y el desarrollo es en efecto endiablado, pero – pese a la apariencia cuernavacaenrevesada – perfectamente encadenado y tan ajustado como la maquinaria del cosmos, lo que se muestra claramente en la larga carta que Lowry escribió a su editor inglés, Jonathan Cape, para defender su obra ante las reticencias del lector de la editorial.

Hay una ciudad entre dos volcanes, Cuernavaca, en un país, México, donde un hombre, Geoffrey Firmin, llamado “el Cónsul”, se debate entre el alcohol irrenunciable y el vago intento de hallar una salida, un camino, en una selva oscura poblada de símbolos y de oscuras premoniciones, siempre bajo la fuerza obsesiva e ineluctable de la autodestrucción.popocatepetl-cenizas2

Hay cuatro personajes principales: el Consul, su ex esposa Yvonne, su hermanastro Hugh, y el amigo Jacques Laurelle, concebidos – dice el autor – como aspectos del mismo hombre o del espíritu humano.

Hay un día, el Día de Muertos (2 de noviembre ) de 1938, durante el cual se desarrolla toda la acción, de las 7 de la mañana a las 7 de la tarde. Hay un relato endiablado – ya lo he dicho – de lo que ocurre en ese día en la mente de un hombredia de muertos alcoholizado y en su alrededor. Ese alrededor está poblado de hechos y de objetos que se agitan, danzan, se muestran, se transmutan, en una experiencia que poco años después se llamaría psicodélica. Hechos y objetos que son símbolos:

El jardín es aquél del que fuimos expulsados y que volveremos a perder, derrotados por las guerras que asolan Europa y el mundo.

La ebriedad del Cónsul es la borrachera universal que representa las tres guerras (la del 14, la española y la que está al llegar).

México es el teatro de la ilusión del renacer y de las desgracias últimas, es decir, del mundo.

La rueda de la fortuna de la plaza del pueblo es el samsara de buda o el eterno retorno.

El hombre que muere en el camino sin ayuda es la humanidad que empieza a batalla del ebrohundirse en la Batalla del Ebro ante la pasividad del mundo.

Los volcanes que, a partir de cierto momento, parecen cada vez más cerca, anuncian la guerra mundial inminente.

La guerra, siempre en el trasfondo del relato, es la misma fuerza autodestructora del Cónsul.

El caballo que el Cónsul libera en el capítulo XII y que, desbocado, mata a Yvonneel farolito en el XI, es el mal desencadenado.

Y también los números tienen su función simbólica o esotérica, en especial el 7 y el 12.

De doce capítulos está formada la novela. En el último, el Cónsul se sumerge en El Farolito, cantina inmunda de El Parián, y su encuentro con el necesario mezcal desencadena una experiencia alucinante – en el sentido propio de la palabra – , en la cual todos los hilos del libro, políticos, esotéricos, trágicos, cómicos y demás se reúnen en busca de un final.

Un final en que toda esperanza queda anulada. En el confuso ambiente de la cantina, el Cónsul es extrañamente hostigado, acorralado, sacado a la calle y tiroteado por unos individuos siniestros que sin duda representan el lado peor de la humanidad, el que está ganando la guerra de España. franco millán

Esta es una de las impresiones posibles que de Bajo el Volcán puede darse en un par de páginas. Las hay mejores, por supuesto, como la que, en pocas líneas, nos ofrece el novelista y crítico mexicano Hernán Lara Zavala:

… una novela imbuida de un profundo sentido mítico y religioso, que permite que aun los que abjuran del alcoholismo puedan sentir la carga de la angustia existencial del Cónsul; es una novela que nos brinda una dolorosa imagen de la caída del hombre, de su lucha consigo mismo observada con penetrante lucidez y sentido crítico, no exento, por cierto, de sentido del humor. Es también una historia que plantea la imposibilidad del amor, la soledad innata del hombre, del vano anhelo de ir más allá de sus capacidades humanas y de la condenación a la que está sujeta cualquier persona por el solo hecho de vivir en este mundo que, a veces, puede asemejarse a un infierno.cristeros

(CONTINÚA)

(De Los libros de mi vida. Lista B)

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MALCOLM LOWRY. El infierno deseado II

birkenheadMalcolm Lowry nació en Birkenhead, Inglaterra, en 1909. El padre era un rico comerciante de algodón, metodista, metódico y abstemio, con el que joven Malcolm no se sintió nunca identificado. La madre sí fue claro objeto de su amor, aunque parece que no hubo la correspondencia debida. El ambiente familiar era de bienestar económico y de certezas morales, de modo que, como solía corresponder a tales ambientes, al niño Malcolm se le colocó a los siete años en un internado.

Cursó estudios secundarios en la escuela Leys, cerca de Cambridge, pero antes de entrar en la universidad, a los 18 años, y con el consentimiento de su siempre complaciente padre – no obstantes las diferencias – se embarcó en un carguero ultramarinehacia extremo Oriente, experiencia que fructificaría, unos años después, en su primera novela, Ultramarine.

Licenciado en la Universidad de Cambridge, tiene claro que su interés primordial es la literatura. Escribe poesía, pero el descubrimiento de la obra del escritor norteamericano Conrad Aiken, le impulsa a seguir decididamente los caminos de la narrativa contemporánea más avanzada.  Viaja a Estados Unidos para conocerle personalmente y terminan convirtiéndose en grandes amigos. Y también en competidores, en más de un aspecto.

En 1933, estando ambos (y la esposa de Aiken) de viaje por España, Conrad presenta a Malcolm a la joven norteamericana Jan Gabriel, de la que nuestro escritor queda perdidamente enamorado. Al año siguiente se casan en París.

Duró poco la felicidad, porque, en cuanto Jan fue consciente de que convivía con un alcohólico, huyó a Estados Unidos con la excusa de visitar a su madre. Él la siguió, jan gabrielse sometió a tratamiento hospitalario e intentaron salvar la relación, sobre todo en México, adonde él había tenido que irse antes por problemas legales. Se encontraron en Cuernavaca el 2 de noviembre de 1936.Y aquí empieza la confusión entre la realidad y la ficción, cuando Malcolm trata de dar forma y sentido literarios a sus fantasmas, iniciando la composición – porque la obra es como una sinfonía – de Bajo el volcán.

La reconciliación no pudo ser, y Malcolm se quedó solo en Cuernavaca, con la única compañía del mezcal, hasta que en el verano de 1938 fue expulsado del país no se sabe exactamente por qué.

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Siguiendo el consejo y los cheques del padre, se instaló en un hotel de Los Angeles, donde continuó con la redacción de la novela, trabajó como guionista en Hollywood y conoció a la actriz y también escritora Margerie Bonner, que se convertiría en su segunda esposa.

La pareja se instaló en Vancouver, primero en la ciudad y luego en una cabaña junto al mar, donde vivieron, escribieron – especialmente Malcolm, poseído por una especie de fiebre creativa – y bebieron; pues, a diferencia de la primera esposa, margeriebonnermalcolmlowryMargerie nunca pretendió que él se decidiese entre ella y la botella. 

En 1944 un incendio destruyó la cabaña, pero los manuscritos – no concluidos – de Bajo el volcán lograron ser rescatados. Se perdieron otros. Es curioso que varios originales de Lowry sufrieran diversos tipos de accidentes, incluida una pérdida en un taxi, como si algo – quizá algo de él mismo – conspirase contra sus propios esfuerzos creativos, no de otra manera como la adicción alcohólica trabajaba en el sentido de la muerte en contra del sentido natural de la vida, propio de un hombre fuerte, de complexión atlética y, en principio, vital como él. Pero lo cierto es que Lowry vivía reconcomido por mil temores ocultos: a la soledad, al sexo, al fracaso literario, a la autoridad…

El caso es que, con la ayuda imprescindible de Margerie, Malcolm puso el punto final definitivo a su novela en 1946, tras diez años de trabajos, incluidas revisiones y cuatro reescrituras. 

Después de ser rechazada en doce ocasiones por distintas editoriales, finalmente Bajo el volcán se publicó en 1947 al mismo tiempo en Nueva York (Reynal and Hichtcock, cuyo editor, Albert Eskine, se convirtió en rendido admirador de Lowry) y Londres (Jonathan Cape) y, si no fue un éxito inmediato de ventas, sí inició el cabañacamino seguro para convertirse en un libro de culto y hasta en un clásico, digo yo, de la literatura contemporánea.

El resto de la producción literaria de Lowry, más bien escasa, no alcanza, ni lo pretende, la altura o, mejor dicho, las profundidades de Bajo el volcán. 

Luego de abandonar Canadá, la pareja viajó por el Caribe y Europa. Parece que, con el tiempo, la relación se fue deteriorando hasta el extremo que ella llegó a temer que él la matara.

Finalmente, en 1955 se instalaron en Ripe (Inglaterra). Allá mismo, en un chalet alquilado, en junio de 1957 murió Malcolm Lowry. Un accidente desgraciado (death by misadventure), sentenció el forense. Es decir, una combinación de alcohol, píldoras y ahogamiento por los propios vómitos.

Algo de él mismo, algo que vagamente intentaba combatir y que siempre trató de descifrar en su obra, acabó con él. Triunfó el Infierno, quizá secretamente deseado.malcolm_lowry fin

(De Los libros de mi vida. Lista B)

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La otra misoginia o los pliegues de la realidad

Unas frases de un escritor famoso y unas fotos del mismo escritor y de una actriz no tan famosa, pero esplendorosa al modo de Hollywood años cincuenta, me han motivado estas reflexiones.

Hay diversas maneras de entender y explicar la realidad. Los científicos, entre los que no siempre se puede incluir a los sociólogos, tienen sus métodos supuestamente asépticos o neutrales, encaminados al descubrimiento de la verdad objetiva.

La personas en general – medios de comunicación incluidos -, más inclinadas a creer que su visión particular coincide forzosamente con la realidad, no son tan escrupulosas en cuestión de métodos. Y así, tienden a clasificarlo todo en uno de dos grupos extremos, configurando una especie de realidad polarizada, sin tener para nada en cuenta los innumerables pliegues que la realidad humana  contiene.

Y en esta tendencia clasificatoria todo ha de encajar en alguno de los polos, sin que de ningún modo quepan excepciones o singularidades. Quiero decir que, asumida una visión del mundo o modo de pensar todo ha de ajustarse a ello de una forma automática, necesaria y sin matices.

Por ejemplo, la misoginia es la actitud, manifestación o instrumento del poder de un género (masculino) sobre otro género (femenino). Es lo que establecen centenares de definiciones de sociólogos o estudiosos de la cosa. Unas muestras: 

El concepto de misoginia es un concepto social que se utiliza para designar a aquella actitud mediante la cual una persona demuestra odio o desprecio hacia el género femenino.”

La misoginia se define como el odio o la aversión hacia las mujeres o niñas. La misoginia puede manifestarse de diversas maneras, que incluyen denigración, discriminación, violencia contra la mujer, y cosificación sexual de la mujer.”

La misoginia, como concepción del mundo y como estructura determinante, génesis, fundamento, motivación y justificación de la cotidianidad, está destinada a inferiorizar a las mujeres.”

O sea, que la misoginia es algo que se siente y se ejerce desde arriba, para controlar y dominar.

Pero yo sé de determinados misóginos confesos – entre ellos algunos artistas  – que no lo son desde arriba, sino desde abajo, es decir, desde el temor, la inseguridad y el sentimiento de la propia insignificancia, por muy valiosos que en realidad sean.

Aquí las dos citas del escritor:

“¿Sabes que estás solo? ¿Sabes que no eres nada? ¿Sabes que te deja por eso? ¿Sirve de algo hablar? ¿Sirve de algo decirlo? Ya ves, no sirve para nada…”

“Son un pueblo enemigo, las mujeres, como el pueblo alemán.”

Y aquí las fotos:
constance dowling 1

pavese no si salva

Obsérvense bien y dígase cuál de los dos componentes de esta pareja, tan famosa como efímera, domina la escena, o sea, la vida.  

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Tú eres un viejo y nunca has sido otra cosa

En el piso de arriba hay un viejo que vive solo. Como es normal, e inevitable, coincidimos muchas veces en el ascensor. Y en la calle, y en la tienda de la esquina, y en el bar, y en muchos lugares del barrio. Es muy educado. Con esa cortesía untuosa, como pegajosa, que te hace pensar que hay algo detrás diferente de lo que quiere aparentar.viejos

En el ascensor, después de comentar el tiempo, se contempla en el espejo, se toca la corbata, se da unos golpecitos en la apergaminada mejilla y murmura “ay, Alfonsito, quién te ha visto y quien te ve”. Después, se vuelve hacia mí: “sí, chico, aunque te parezca increíble yo fui un muchacho muy apuesto. Las traía de calle. A todas. Sí, a todas sin excepción. ¡A tu edad… uf, vaya uno era yo a tu edad!”

Mi edad roza los treinta años. Y tengo náuseas. Tanta bajeza, tanta cobardía. No saber ser lo que se es, ¡qué asco!

Un viejo es un viejo y nada puede cambiar eso. Ni el autohalago con efectos retroactivos, ni la memoria irreal de algo que no es y ni siquiera fue.

Niegan la realidad, no quieren ver lo que su imagen proclama y todos vemos. Y lo más exasperante es cuando te vienen con aquello de que los años están en el corazón o en la mente, o cosas por el estilo. Qué manera tan estúpida de engañarse, los imbéciles.

Hay cosas evidentes en la vida. Una es que cada cual es lo que en cada momento es, y no puede ser otra cosa en el momento en que lo es.

¡Y qué decir de esa monserga de “cuando tengas mi edad”!… No, señor, no, nada de eso. Yo nunca tendré su edad. Este que ahora soy nunca será un viejo. Y ese que eres tú, momia del ascensor, nunca fue un joven. Era otro. Igual que no será mi yo de ahora el viejo. Será otro.

Muchos, sobre todo los muy jóvenes, tienen la impresión de que el viejo es un ser aparte, fijo e inmutable, de que siempre ha sido así. Es una impresión espontánea que la mayoría rechaza al momento por considerarla irracional. Mal hecho. Porque, de irracional, nada.

Yo no la rechazo, esa impresión. Porque sé que que es una manifestación de la verdad. Una verdad que – ¡ya no puedo más! – un día lanzaré como un huevo podrido a la cara de la momia del ascensor:

¡Cállate ya! ¡Tú eres un viejo y nunca has sido otra cosa!momia1

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