Somos inmortales (de alguna manera)

Todos lo hemos oído, y las personas avanzadas en años lo experimentan.

Sí, tengo x años, pero por dentro me siento como si tuviese veinte”, o “como cuando era niño”.

Por lo general, el anciano que afirma eso se cree un caso raro; imagina que los viejos son, por dentro y por fuera, tal como aparentan; que solo él constituye una excepción; que sí, que por fuera puede aparecer tan deteriorado como los demás, pero que en su interior guarda un tesoro que los demás no conocen: la fuente de la vida intacta.

Llegar a la conclusión de que ese sentimiento no es original ni privativo de uno, sino que es general y obligado en todos puede llevarnos a otra conclusión más sorprendente (sorprendente desde el punto de vista del positivismo moderno). Y es que de alguna manera sí somos inmortales. Mi amigo, el doctor Schopenhauer, lo expresa así:schop. com

Cuando uno logra alcanzar una edad avanzada siente, empero, todavía en su interior que sigue siendo exactamente el mismo que era cuando joven, incluso cuando niño: esto resulta invariable, pues el núcleo de nuestra esencia permanece con frecuencia el mismo y no envejece con el tiempo, ya que no está en el tiempo y resulta, por tanto, indestructible. (Trad. Adela Muñoz Fernández)

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6 comentarios

Archivado bajo Postales filosóficas

6 Respuestas a “Somos inmortales (de alguna manera)

  1. Joan Priante

    La cuestión la resuelve muy bien la metafísica, La materia evoluciona constantemente (células nuevas) envejece y muere, pero el SER, no. Siempre es el mismo desde que nacemos. Misterio que hace pensar en la dualidad frente al panteísmo.

    • Lo que dices se parece mucho a lo que sostiene el filósofo citado, aunque él no plantea una dualidad propiamente, sino una diferente perspectiva de lo mismo: 1) el Ser como “cosa en si” (inmortal, eterno), cuya sustancia es la voluntad y 2) como fenómeno (cambiante, sujeto al tiempo), pura representación en el cerebro. En cuanto al panteísmo, entiende que es solo un eufemismo para el ateísmo.

      • Joan Priante

        Pero ese Ser como “cosa en sí” si es inmortal y eterno está en contradicción con la pluralidad lo que lo convierte -aunque no lo quiera el filósofo- en panteísmo. ¿Recuerdas la metafísica de Ib Arabi? pues de eso se trata.

      • ” La voluntad es lo que hay detrás de lo que aparece como representación bajo las formas de tiempo, espacio y causalidad, es la cosa en sí. Kant ¿recuerdas? había establecido la diferencia entre fenómeno, cognoscible, y cosa en sí, incognoscible. Pues bien, yo, mediante la experiencia de mi propio cuerpo y la observación de la naturaleza, he llegado a la conclusión de que podemos saber algo de la cosa en sí, y lo que podemos saber es que la cosa en sí es ni más ni menos que voluntad o, para ser más exacto, que la voluntad es la manifestación inmediata de la cosa en sí en cuanto entra en la representación.” De “El silencio de Goethe”.
        Lo que quiero decir es que esto no se puede calificar de panteísmo ni de dualismo ni de monismo según los criterios habituales.

  2. Me caguen (perdón) en mi triste vida,
    No entiendo que tus artículos estén huérfanos de Me Gusta y Comentarios, incluso alguno al que aludí en unos de mis hasta ahora últimos artículos de “La Lechuza” , y que pensaba, que tras tal alusión, ibas a recibir un aluvión de visitas. O quizá sí lo entienda: vivimos un tiempo que defino como “La halitosis al poder”. No me refiero sólo al poder político, sino a todos los ámbitos: sin ir más lejos, al de la literatura cautiva. Ya sabes: “En el día de hoy, desarmado y cautivo el ejército rojo, …”. Sólo que los que hoy nos tienen cautivos de su juntaletrismo huérfano de valor literario sacan pecho de antirracitis y democratis, que, como inflaciones, son enfermedades.
    Me despido, estoy que me ardo por la conjunción de un montón de adversidades.
    Mis mejores deseos para que tu esposa siga recuperándose.

    • Gracias por tus deseos, Julio. Lo mismo por mi parte hacia tu madre. En cuanto a la fortuna de lo que escribo aquí o en facebook, he comprobado que cualquier tontería quintuplica las visitas y “me gusta” que pueda recibir una entrada seria y profunda, como la de ahora, pese a la brevedad. Es una postura respetable: no comerse el coco.

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