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Fragmentos y comentarios auténticos sobre la obra de Antonio Priante.

JANE AUSTEN. La mitad del mundo I

jane austen

One half of the world cannot understand the pleasures of the other.

Hay un dicho popular que afirma que sobre gustos no hay nada escrito, y una respuesta no tan popular que responde pero hay gustos que merecen palos. Yo creo que ambas sentencias no superan la prueba de la realidad.

Sobre gustos, y ciñéndonos a la literatura, hay escrito nada menos que toda la crítica literaria producida en el universo de los libros. Cierto que el enjuiciador de turno nos h. bloomdirá que su opinión responde al valor objetivo de la obra, no a su gusto particular, pero es esta una explicación que no se cree nadie, seguramente ni él mismo.

En cuanto a lo segundo, es cierto que hay gustos que reciben palos, pero no se sabe quién decide que los merezcan, a parte del sentir subjetivo del apaleador.

Lo curioso es cuando las actitudes antitéticas de sumo gusto y de grandes palos convergen en el mismo creador, o creadora. No suele ocurrir, pero ocurre a veces. El caso más vistoso es el de Jane Austen, escritora inglesa de finales del siglo XVIII y principios del XIX.

La más antigua novelística inglesa se sitúa en la primera mitad el siglo XVIII, conde foe autores como Samuel Richardson, Daniel de Foe y Henry Fielding. Pero no es hasta la aparición de Jane Austen que la novela no adquiere sus rasgos modernos más característicos, con un tratamiento de la realidad y de la psicología de personas “corrientes” en ambientes “corrientes”.

Bueno, no tan corrientes. Como toda obra que aspira a reproducir la normalidad y la cotidianidad, la de Austen se circunscribe de hecho a ambientes muy concretos con límites que nunca se traspasan. El sentido universal de la obra lo dará en todo caso la profundidad (a veces, nada aparente), no la extensión.

Para comprender un poco la novelística de Austen hay que tener en cuenta dos aspectos:

La porción de realidad que cae bajo el foco de la escritora. Se trata del ambiente de la pequeña aristocracia y burguesía rural del sur de Inglaterra; de las relaciones dentro de las familias y entre los pequeños grupos sociales de ese medio, con insistencia en los problemas matrimoniales, patrimoniales y, en especial, en la gentrypsicología de las jóvenes hijas de familia, que se debaten entre las conveniencias sociales y económicas (el matrimonio era la única solución) y los sueños abonados por la tendencias románticas de la época, que suelen ser blanco de la ironía de la autora.

El tratamiento de esa realidad. Precisamente la ironía es el rasgo más característico de la novelística austeniana, cosa tan evidente y tan comentada que parece mentira que aún haya quien asocie Austen con novela “rosa”. Ironía que la autora suele aplicar tanto al convencionalismo como al sentimentalismo, pero no a ciertas realidades firmes, como la familia – se sentía muy bien en la suya, numerosa, hasta el punto de que, contradiciendo los imperativos de época y sociedad, no le urgía casarse -, el amor fraternal y la amistad. Y haciendo gala además de una escritura ágil, amena, exenta de cualquier explicación farragosa, basada siempre en un diálogo vivo e inteligente mediante el cual los mismos personajes se van retratando.

Aunque escribe desde la adolescencia, no empieza a publicar hasta walter scott1811, a los 36 años, cuando sale a la luz Juicio y sensibilidad (Sense and sensibility, título también traducido como Sensatez y sensibilidad y Sentido y sensibilidad). ¿Autoría? Consta en la portada: “by a Lady” (“por una Dama”). Un año después aparece Orgullo y prejuicio.

Al principio sus lectores – lectoras en su mayoría  – se reclutaban entre una élite similar a la de los ambientes que describe. Pero pronto su popularidad fue en aumento, hasta verse refrendada y autorizada por ciertas figuras de primera línea del mundo las letras. Uno de los autores más destacados que contribuyeron a su “canonización” fue Walter Scott, contemporáneo suyo, pero en la cúspide de la fama, quien escribió:

Esa joven dama tiene un talento para describir las relaciones de sentimientos y personajes de la vida ordinaria, lo cual es para mí lo más maravilloso con lo que alguna vez me haya encontrado.

También recibió elogios de Coleridge, Macaulay y otros muchos y, ya en el siglo XX, se la llegó a comparar con Shakespeare por su maestría en la caracterización de personajes.

Por otro lado, no tardaron en llegar los palos. En carta a un amigo Charlotte Brontë ch. bronteescribe que todo lo que encuentra en Orgullo y prejuicio, además de una evidente falta de pasión, es

un jardín cerrado y cuidadosamente cultivado, de bordes limpios y flores delicadas; pero ni una vívida y brillante fisionomía, ni campo abierto, aire fresco, colina azul, o arroyo estrecho. 

Natural que una de las más destacadas escritoras románticas se sintiese incómoda ante una literatura inmune a la imaginería del romanticismo. Por su parte, el pensador norteamericano, Emerson opina que las novelas de Austen son

vulgares en el tono, estériles en la invención, aprisionadas en las estrechas convenciones de la sociedad inglesa, sin genio, fantasía o imaginación del mundo.

Pero sin duda el más contundente en la expresión de su disgusto ante la obra de Austen es el también americano Mark Twain, quien manifiesta que cualquier biblioteca es buena siempre que no tenga un solo ejemplar de Jane Austen y, en un alarde de humor negro, proclama que cada vez que leo Orgullo y prejuicio, siento ganas de desenterrarla y golpearle el cráneo con su propia tibia.mark twain

¿Cómo se explica tamaña disparidad de opiniones? No sé. Uno puede tener la tentación de considerar que los detractores están en realidad matando al mensajero, es decir, que trasladan a la autora el malestar que les produce el ambiente y los intereses de un grupo social, de un modo de vida, que odian visceral y comprensiblemente. Pero ocurre que no parece creíble que cabezas como las de Emerson o Twain puedan caer en semejante trampa.

Entonces, imagino que se trata de cierta  peculiaridad del género humano; género que consideramos único pero que en realidad se divide en partes incomunicadas e incomunicables entre sí. O, dicho con palabras de la misma Jane Austen, que

la mitad del mundo no puede comprender los placeres de la otra mitad.

(CONTINÚA)

(De Escritoras)

 

 

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JANE AUSTEN. La mitad del mundo II

steventonJane Austen nació en Hampshire, Inglaterra, en 1775, en el seno de una familia de clase social media alta (la madre, Cassandra, emparentada con la nobleza) pero de limitados recursos económicos. El padre, George, pastor anglicano, regía la parroquia de Steventon, en cuya rectoría se ocupaba de la educación de sus hijos, y de otros jóvenes a los que preparaba para la educación superior a cambio de un estipendio que le permitía vivir dignamente. La descendencia era numerosa: seis hijos y dos hijas. Jane era la penúltima, dos o tres años menor que su querida y única hermana Cassandra.

El hecho de pertenecer a una familia numerosa y bien avenida fue importante para la configuración del mundo novelesco austeniano y sobre todo para la misma Jane, queAusten family2 siempre se sintió querida y arropada por padres y hermanos. Un ejemplo significativo: lo que en aquella época y sociedad solía considerarse por lo menos como una rareza – que una señorita se dedicase a escribir – fue siempre bien visto en el núcleo familiar, hasta el extremo que el padre y algún hermano realizaron diversos intentos – la mayoría fallidos – para que se publicasen sus obras.

El aprendizaje vital de Jane se realizó dentro del ámbito familiar y de las amistades del entorno; el intelectual, en el recinto de la rectoría de Steventon, donde había una bien nutrida biblioteca y donde pudo leer a los clásicos y sobre todo a escritores ingleses casi contemporáneos. El caso es que los dos intentos del padre de que se instruyesen Jane y Cassandra en centros adecuados lejos del hogar fracasaron; el primero por una epidemia de tifus, el segundo, en Reading, porque la economía familiar no alcanzaba.

Desde muy joven escribía. A los veinte años ya había compuesto una larga colección austen juveniliade escritos de distintas extensiones, unas treinta obras entre cuentos, historias fantásticas y parodias, en las que nunca faltaba el toque irónico, humorístico o satírico. De hecho, solía leer estas obritas a la familia como diversión o entretenimiento. Las recogió bajo el título de Juvenilia. No se publicaron hasta el siglo XX.

Pero en apariencia Jane era solo una hija de familia más, una de tantas del mundo de propietarios rurales que formaban su entorno. Y sujeta como cualquiera otra a los rituales de aquella sociedad: visitas, bailes, comadreos, todo ello con vistas a la obtención del marido adecuado que asegurase un porvenir digno. A los veinte años se enamoró de un estudiante llamado Tom Lefroy, pero los padres respectivos no eran lo suficientemente adinerados como para acordar un matrimonio digno. Así, tom lefroyque el joven fue enviado a otro lugar, y desapareció de la vida de Jane.

No parece que fuera una gran desgracia para la futura escritora. También, a los 27 años, aceptó una tarde la propuesta de matrimonio del hermano de unas amigas, Harrison Bigg, muy buen partido, para a la mañana siguiente desdecirse. No lo tenía claro.

Y es que la verdadera vida de Jane se desarrollaba a otro nivel. En 1796, a los 21 años, había empezado a escribir su primera novela a la que puso por título primero First impressions y luego False impressions, y que años después se publicaría con el de Pride and prejudice (Orgullo y prejuicio), la obra que asentaría su fama. En los seis años inmediatamente siguientes escribió Elionor and Marianne, que en su momento aparecería como Sense and sensibility (Juicio y sensibilidad), y Susan, la futura Northanger Abbey.

Entre 1796 y 1803 la familia residió en Bath, traslado que obedeció a la idea de los bathpadres de que sería un lugar más propicio para encontrar pretendientes adecuados. La idea no funcionó, quizá por el poco entusiasmo mostrado por las dos hermanas de colaborar en el intento. Los años de Bath, los recordaría Jane como un triste encierro forzado y creativamente improductivo.

En 1805 murió el padre, dejando a la parte de la familia no emancipada – las mujeres, por supuesto – en una difícil situación económica. Por suerte, siempre pudieron contar con la ayuda afectuosa y efectiva de uno u otro hermano. Vivieron un tiempo en Southampton con la familia de Frank, oficial de la marina, hasta que, en 1809, las tres mujeres se trasladaron definitivamente a la casa que Edward (casado con una rica heredera) puso a su disposición en Chawton, junto a Hampshire, en la misma tierra de la infancia.

Allá Jane se pudo dedicar con toda comodidad a la escritura. Tenía una de las salas principales reservada, con su mesa de escribir junto a la ventana. Por cierto, queausten chawton 2 nunca, ni cuando empezó a conocerse su nombre, dejó de actuar con la máxima discreción y con carencia absoluta de esa “pose” tan corriente entre los presuntos artistas. Se dice que se opuso a que se arreglase la puerta de entrada de la casa porque el chirrido que producía al abrirse le convenía: era el aviso de que entraba una visita, y le daba tiempo para ocultar los instrumentos de escribir y sustituirlos por los de la labores propias de una dama.

Y, como es natural e inevitable en todo artista por sencillo y discreto que sea, como lo era Jane, los intentos de publicar la obra y de sentirse debidamente reconocida no cesaron por su parte. Hasta que finalmente Henry, el que dicen que era su hermano favorito, lo consiguió. Logró que un amigo, editor en Londres, publicase Juicio y sensibilidad, con la condición de que la misteriosa autora corriese con los gastos. Y así fue – se supone que pagó Henry – como en noviembre de 1811 apareció publicada la novela, escrita por una dama. Fue bien recibida por la sociedad lectora.

En enero de 1813 se publicó Orgullo y prejuicio, “por la autora de Juicio y sensibilidad”. Y esta vez el éxito fue rápido y claro. Pronto se agotó la sense by a ladyedición y empezaron a llover críticas elogiosas. Incluso el director de la prestigiosa Quarterly Review se mostró fascinado por la novela. Y como era inevitable, no tardó en conocerse la identidad de la autora. El mismo Príncipe Regente le hizo llegar su deseo de que le dedicase su siguiente novela, sugerencia que Jane obedeció  no obstante la poca simpatía que sentía por él debido a su fama de libertino y de maltratador de la esposa.

Los pocos años siguientes – Jane Austen murió en 1817 a los 41 años -, fueron de intenso trabajo creativo. En 1814 se publicó Mansfield Park; a finales de 1815, Emma y en 1817, póstumas, Persuasión y la Abadía de Northanger. Seis novelas nada más que edificaron sólidamente la fama de Jane Austen como una de las más grandes escritoras (escritores incluidos) en lengua inglesa.

Para la mitad del mundo, por supuesto.     

jane escribiendo(De Escritoras)

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MADAME DE STAËL. Pasión y esprit I

stael 

Qui poterit sanum fingere, sanus erit

En la historia de la cultura surgen a veces ciertas personalidades que parecen destinadas no a representar una época determinada, sino a liderar una transición, a abrir un camino entre el tiempo que muere y el que nace. Son como conductoras de los espíritus acomodaticios desde un mundo viejo a otro joven y nuevo. Pensemos en Petrarca y Boccaccio, por ejemplo, viviendo en la Edad Media pero hablando ya el idioma del Renacimientorococo2

Una de esas personalidades fue sin duda Anne-Louise Germaine Necker, más conocida como Madame de Staël (y aquí, en adelante, como Germaine), nacida y educada en el neoclasicismo del siglo XVIII y luego introductora y propagandista del romanticismo en Francia. Una mujer. Una mujer fuerte. Tan fuerte que, aunque siempre abogó por el reconocimiento de los derechos de las mujeres, ella no esperó ningún reconocimiento. Simplemente los ejerció. Siempre fue libre y, aunque la ley no la equiparase a los varones, nunca dejó de actuar en la vida social como uno de ellos. Actitud que recuerda la que Ovidio recomendaba a propósito de la enfermedad: quien pueda fingir que está sano, estará sano.pasión libertad

Fuerte, y apasionada. Temperamento que no solo se manifiesta en la vida privada, en la gestión de los sentimientos, sino también en la pública e ideológica, con una característica muy particular en este caso, y es que, mientras que el apasionamiento suele aplicarse a la defensa de posiciones extremas, lo que ella defiende con especial pasión es la moderación y la conciliación en el camino hacia la libertad. Germaine fue una defensora apasionada de lo que podríamos llamar el equilibrio de la libertad. Y tal como suele suceder en estos casos, sufrió los ataques de las posiciones extremas, es decir, de las mentes unidireccionales, fanatizadas por consignas partidistas.declaración derechos

El espíritu de partido es como esas fuerzas ciegas de la naturaleza que avanzan siempre en la misma dirección. […] Creemos haber chocado contra algo físico cuando hablamos con hombres que se encarrilan en ideas fijas: no oyen, ni ven, ni comprenden.[…] Consiste (el espíritu de partido) en no pensar más que en una idea, vincularlo todo a ella y ver únicamente lo que guarda relación con esta obsesión.

Consideraciones de este tipo relativas a las distintas pasiones que mueven a los seres humanos (la ambición, la vanidad, el amor, la envidia, la venganza, el espíritu de partido…) se contienen en el ensayo De la influencia de las pasiones en la felicidad de los individuos y de las naciones, publicado en 1796, donde no se limita a defender sus posiciones políticas e ideológicas frente a la intolerancia de los diversos frentes, desde al absolutismo monárquico hasta el sectarismo de la influenciarevolucionario, que le están complicando la vida (iba a decir “amargando”, pero el verbo no le va a Germaine), sino que se extiende a reflexiones sobre la naturaleza y la conducta de los seres humanos en general.

De carácter más estrictamente político es Diez años de destierro, publicada en 1821, donde, sobre el fondo de su experiencia personal como desterrada por Napoleón, relata y comenta con su estilo vivo, elegante e irónico, ciertos aspectos del rompecabezas europeo durante los años de referencia (1803-13).

Más centrada en los acontecimientos históricos que en la experiencia personal es Consideraciones sobre los principales acontecimientos de la Revolución Francesa (1818), ensayo en el que repasa y comenta la historia reciente del país, desde el punto de vista de la apasionada defensora de un sistema que garantice la libertad huyendo de los extremos. Opción que, como algunos comentaristas han destacado (como si no fuese obvio), respondía a los intereses de clase de la burguesía que había promovido la revolución de 1789, enseguida superada por la acción de las masas y sus conductores o manipuladores que culminó con el Terror de 1793-94, momento en que se inicia la marcha hacia el otro extremo.

En el campo de la literatura y la cultura en general, la producción de Germaine es aún de mayor impacto que en el político-social. En De la literatura considerada en su relación con las instituciones (1800), por el modo de analizar los productos literarios puede decirse que inaugura los estudios comparatistas que más de un sigloallemagne después alcanzarían su pleno desarrollo.

Pero es Alemania (De l’Allemagne) la obra con la que Germaine ejerce mayor influencia en la evolución de la cultura europea y especialmente francesa. En las dos temporadas que estuvo en Alemania (1804 y 1808) estudió a fondo lo que en el campo de la cultura se estaba produciendo y mantuvo contactos más bien cordiales con intelectuales y artistas como Goethe, Schiller, Wieland y A.W. Schlegel.  En esta obra traza un retrato en profundidad del país vecino. Contempla su cultura en el contexto político, histórico, social e incluso geográfico y climático, y lo pone como ejemplo del sentir moderno (el romanticismo) al que Francia, tan apegada a los cánones clásicos, permanece reacia. Para la autora, Alemania, donde no existe un centro de poder (un París, un Londres) sino una profusión de pequeños estados y ciudadelas repletas de cultura, es el reino de la libertad. En especial en lo que respecta al arte y a las emociones asociadas, que en Francia seguían encorsetadas por la mentalidad academicista.

napoleon wertherA Napoleón – que curiosamente había sido lector devoto del Werther – no le gustó nada un libro que ensalzaba al país enemigo y, según él, menospreciaba la patria francesa. Y mandó secuestrar y destruir todos los ejemplares. Pero la obra resucitó poco después, para gloria de su autora. Un ejemplo más de la fugacidad de los triunfos del poder político sobre las obras del arte y de la inteligencia.

Tengo cuatro enemigos: Prusia, Rusia, Inglaterra y Madame de Staël, dijo el Emperador entre irónico y resignado.  (CONTINÚA)

(De ESCRITORAS)

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MADAME DE STAËL. Pasión y esprit II

neckerGermaine Necker nació en París en 1766. El padre, Jacques Necker, banquero suizo y reputado economista, fue ministro de finanzas de Luis XVI en dos ocasiones, pero no consiguió que se admitiesen sus intentos de frenar el despilfarro de la corte. La madre, Suzanne Curchod, también suiza, fue decisiva en la formación intelectual y artística de la hija, a la que, niña aún, permitía estar presente en las tertulias literarias que tenían lugar en su salón de París, en las que participaban personajes como Diderot, Helvétius, D´Alembert.

Entre el ambiente vivido desde los primeros años y los estudios a los que le encaminó la madre (ciencias, letras, inglés, matemáticas, además de música y danza) no es extraño que la pequeña Germaine desarrollase una inteligencia superior que, unida a la fuerza natural de su carácter, hiciesen de ella una personalidad muy destacada, no solo entre las de su sexo – cosa fácil dada la situación de la mujer de la época – sino también entre los varones.

A los veinte años el padre – a quien adoraba – le buscó un marido según las propiasstael-holstein exigencias paternas: había de ser protestante y extranjero, aunque tendría que vivir en París. Dada la fortuna de los Necker, los candidatos fueron numerosos. El elegido fue un aristócrata sueco, el Barón de Staël, al que, para facilitar las cosas, se nombró embajador de Suecia en Francia, y es que la influencia de Necker en la monarquía francesa, y en otras, era importante.

Germaine aceptó al marido de buena gana – de todos los hombres que no amo es el que prefiero, comentó -, tuvo con él alguno de sus hijos, pero reservó su sentir apasionado para los hombres que sí amaba, asunto en el que el marido nunca fue un obstáculo – si no me hace infeliz, es porque no osa inmiscuirse en mi felicidad.

El primer amante censado, el conde de Narbonne era uno de sus correligionarios en los afanes políticos. Gracias a ella, más influyente que él, fue nombrado ministro de la guerra en 1791. Pero, así que la Revolución se hizo incontrolable y ya a punto de terrorimplantarse el Terror, ambos se exiliaron, él a Londres, y poco después ella a la residencia familiar de Coppet (Suiza), desde donde, en los primeros meses, no cesó de comunicarse por carta con su amante lejano, parece que de modo bastante agobiante. Un biógrafo ha apuntado que las cartas que Germaine dirigía a sus amantes para retenerlos parecían pensadas más bien para espantarlos. El caso es que la relación se rompió y el conde de Narbonne fue sustituido por el de Ribbing y luego éste por otros varios sucesivos. Hasta que apareció Benjamin Constant.

En 1794, el conocimiento de Constant, intelectual de gran talla y político de la misma tendencia que ella, supuso, según propia confesión, una doble iluminación en el plano del alma y del espíritu. Dos años después eran amantes. La relación duró más de diez años, si bien en los últimos tiempos el hombre, apagado el primer fervor, parece que quería romper con la mujer. Pero no se atrevía. Hasta el extremobenjamin constant de que, en 1808, se casó con otra… en secreto. Para no irritar a la amante, que de hecho ya no lo era.

En los asuntos públicos, a partir del mismo año de 1794, con la caída del Terror, la cosa empezó a mejorar. Germaine y su “corte”, – los ilustrados que solían reunirse en la tertulia de Coppet, que en el 95 se trasladó a París -, pensaron que era el momento de influir decisivamente en la configuración de la política francesa. Y en efecto, Constant llegó a formar parte del Directorio, órgano directivo de la república. Además, ahí estaba el joven y victorioso general Bonaparte, a quien había que atraer a la causa de la libertad (conservadora).

En enero de 1798 se produce el primer encuentro entre Germaine y Napoleón. La mujer tenía al principio deseos y esperanza de que el general que había cosechado tantos éxitos militares para la república napoleon germaine 2siguiese el camino indicado por los de Coppet, pero Bonaparte tenía otro proyecto en mente – de hecho, el mismo que tiene cualquier adicto al poder -, y ya desde el principio no quiso saber nada de esa mujer que habla tanto y se mete en lo que no le importa. No hubo de pasar mucho tiempo para que Germaine se desengañase del héroe militar, ni de que éste, ya con todo el poder en sus manos, castigase a aquella mujer que intrigaba con sus enemigos liberales, y en 1803 la desterró primero de París y luego de Francia.

Desde Suiza, la baronesa inició su primer viaje a Alemania que, junto con el segundo, realizado en 1808, fue decisivo para la creación de su gran obra, Alemania, introductora del romanticismo en Francia.

Pero antes de que la política acabe con todo, como suele suceder, no hay que olvidar que Germaine, además de los ensayos antes referidos y otros, escribió dosdelphine novelas (Delphine, en 1802 y Corinne o Italia, en 1809) en el más puro estilo romántico que defendía en su obra ensayística. Lo que ocurre es que, a diferencia de ésta, su obra de ficción, aunque de gran éxito en su momento, no llegó a traspasar la frontera de la época.

En Alemania conoció a Goethe (que se mostró encantado de que la ilustre escritora compartiese sus mismas ideas sobre una literatura universal) Schiller, Schlegel y otros, y adondequiera que fue dejó huella de su inteligencia, cultura y esprit. Y también de una personalidad abrumadora. Dicen que por aquellos días alguien oyó murmurar al mismo Goethe: pero esta mujer, ¿cuándo stael goethese irá? Y Schiller escribió poco después: desde de la partida de nuestra amiga siento como si me hubiese restablecido de una grave enfermedad . Y no hay que caer en la tentación de achacar estas reacciones al pecado de misoginia, pues por lo menos Goethe no era misógino en absoluto, sino más bien filógino, término que, absurdamente, no existe. Misógina sí fue la reacción de Napoleón – quien pensaba que las mujeres solo servían para dar soldados a la patria -, intereses políticos aparte.

Tras la separación definitiva de Benjamin Constant, en 1808 Germaine se casa en secreto con Albert Jean Michel Rocca, militar suizo veintidós años más joven que ella, y en 1812, a los 46 años de edad, tiene un hijo.

La abdicación de Napoleón en 1814, su breve regreso y la derrota final le permitirá retornar a su amado París. Sigue atenta a la política. Y activa, en favor de la restauración borbónica en la persona de Luis XVIII como rey constitucional. 

En octubre de 1816 oficializa su matrimonio con Rocca. Unos meses después un ataque de hidropesía la deja postrada. Intelectualmente intacta, preside las reuniones habituales desde el mismo lecho.

El 14 de julio de 1817 muere en París Anne-Louise-Germaine Necker, Baronesa de Staël. Una mujer libre y fuerte.

Pero no desaparece. Y es que una presencia tan poderosa no puede desaparecer por el simple hecho de morirse.

madame de stael 2

(De ESCRITORAS)

  

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MARY SHELLEY. La vida monstruosa I

mary shelleyCada uno de nosotros escribirá una historia de fantasmas, dijo Lord Byron, y la propuesta fue aceptada.

Lo cuenta Mary Shelley en el prólogo de la edición de 1831 de su novela Frankenstein o El moderno Prometeo.

El de 1816 fue un año extraño. Un año sin verano. Durante meses, en Europa apenas se vio el sol. Las cenizas de una de las erupciones volcánicas más formidables de la historia geológica, producida en la lejana Indonesia, recorrían los cielos de nuestro planeta. En uno de sus rincones, junto al lago al que se asoma la tranquila e ilustrada ciudad de Ginebra, en un palacete (Villa Diodati) que ya ocupaba un lugar en la historia de la cultura, el poeta inglés Byron, acompañado de su médico y secretario John Polidori, recibió a la joven pareja formada por Shelley, también poeta, y Mary, acompañados por la hermanastra de ésta Claire Clairmont.

villa diodati

Se trataba de pasar una temporada entre amables tertulias y excursiones por las montañas próximas, y navegando por el lago. Pero no fue posible. El mal tiempo, las lluvias incesantes, los obligó a encerrarse en la casa durante días. Uno de los entretenimientos era la lectura en voz alta. Y fue en una de aquellas tenebrosas noches de junio, tras leerse algunos de los relatos contenidos en Fantasmagorianas, historias de fantasmas de diversos autores alemanes, que surgió la ocurrencia, la propuesta, de Byron.

Aunque todos aceptaron la idea, solo dos la pusieron en práctica: Polidori, que concibió una historia que había de ser el germen del moderno vampirismo literario. Y Mary, de dieciocho años, que dio a luz al monstruo que, durante dos siglos, no ha cesado de acechar y atemorizar a la humanidad. Un monstruo sin nombre al que, con el tiempo, el sentir popular atribuiría el de su creador.lord byron

Victor Frankenstein es un joven estudiante, nacido en el seno de una familia acomodada y culta de Ginebra. El padre, viudo, ha acogido a una sobrina, Elizabeth, que enseguida congenia con Victor hasta el punto de que pronto más que primos se consideran prometidos.

Buen estudiante, Victor se siente interesado sobre todo por los secretos de la ciencia y la filosofía de la naturaleza y, muy pronto, fascinado por la posibilidad de crear vida artificialmente. Ya en la universidad, se pone al corriente de las investigaciones más recientes en la materia y se propone llevarlas adelante al máximo. Con este fin, instala en su propia habitación un laboratorio secreto donde reúne fragmentos de cuerpos humanos que va recogiendo en cementerios y otros lugares (práctica no infrecuente entonces entre los estudiosos de la medicina).

Somete el resultado de la extraña composición a unas fuerzas físico-químicas apenas conocida entonces y, cuando ya cree que ha fracasado en su empeño, percy shelleyaquello empieza a moverse. Parece que quiere levantarse, con movimientos torpes y gruñidos animales. Espantado, aterrorizado, Victor huye de la habitación. Cuando poco tiempo después regresa, el monstruo no está. ¿Qué ha sido de él? El mismo ser monstruoso lo cuenta en un posterior encuentro con su creador.

Vagando por la tierra como un animal salvaje, sin ninguna clase de conocimientos teóricos o prácticos, sin idioma, enseguida se da cuenta de que su sola presencia espanta y pone en fuga a cuantos le ven. Entonces decide merodear solo por sitios no habitados, hasta que se refugia en una especie de cabaña adherida a una modesta casita campesina, y ahí, a través de una hendidura de la pared, observa a sus habitantes (una pareja joven y un anciano) durante días y noches, aprende el idioma y finalmente, conmovido por la bondad aparente de aquella gente, decide presentarse para ser acogido. La reacción es fulminante. Tiene que huir para no morir a manos de aquellos seres humanos, horrorizados con su sola presencia.

Poseído por la rabia, el rencor y un odio infinito a la humanidad, decide vengarse, actuando como el ser horrendo que la gente ve en él. Primero de todo, contra su creador (por la libreta de notas que encontró en el bolsillo del sobretodo que se llevó al salir conoce los detalles de su creación).

Mientras tanto, Victor recibe la visita de su amigo Clerval, al que oculta todo lo sucedido, y juntos emprenden el regreso al hogar, donde puede abrazar al padre y resto de la familia, aunque difícilmente puede ocultar su enorme pesar y frankensteinpreocupación por el hecho de que el ser horrendo, que él ha creado, anda suelto por el mundo.

Y en efecto, el monstruo inicia su venganza: asesina al hermano pequeño de Victor y amenaza a toda la familia en un inesperado encuentro con su creador. Solo pueden salvarse, dice, si Victor acepta crear una mujer para él. A regañadientes, Victor finalmente acepta y parte con Clerval – ignorante de todo- hacia las Islas Británicas. Solo, en Escocia inicia su tarea, pero pronto se arrepiente y destruye lo iniciado. La venganza no se hace esperar: Clerval aparece muerto, asesinado.

De vuelta a Ginebra, se celebra el matrimonio con Elizabeth. Y la amenaza se sigue cumpliendo: la novia muere asesinada en la noche de bodas. Entonces Victor emprende una loca carrera tras los pasos de su criatura; carrera que lleva a ambos hasta el Ártico, donde finalmente, en un paisaje de hielo sin compasión, acaba la historia del modo que los que la han leído ya saben y los que la lean sabrán.

La fábula ha tenido y seguirá teniendo multitud de interpretaciones. Yo destacaría un artico 2aspecto que apenas se ha considerado: el ser creado por Victor Frankenstein es una criatura inocente y propensa a los buenos sentimientos, como se trasluce de sus reacciones cuando observa a los tres humanos desde la cabaña. Es el rechazo, el odio injustificado de los demás lo que le convierte en un ser sediento de venganza, pero sobre todo, la actitud de rechazo absoluto de su creador, incapaz de aceptar la propia obra con todos sus defectos. Y no hay remedio porque, como comprende y afirma el mismo “monstruo”, todos los hombres odian a los desgraciados.

Y él es el más desgraciado de todos.  

(Continúa)

(De Escritoras)    

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MARY SHELLEY. La vida monstruosa II

mary and williamSi las características y circunstancias de los padres son decisivos en la formación de la personalidad del individuo, lo son de manera especial cuando ese padre y esa madre se destacan como contrarios o enfrentados a los usos mentales y sociales de la sociedad en que viven.

Este es el caso de Mary Wollstonecraft Godwin (Mary Shelley), nacida en Londres en 1797.

El padre, William Godwin, fue un radical intelectual toda la vida. Nacido y educado en el fundamentalismo calvinista, el conocimiento de los enciclopedistas franceses lo llevó al radicalismo revolucionario y, al modo de Rousseau, a proclamar la bondad natural del hombre y a negar la necesidad de las instituciones públicas y de las convenciones sociales (Investigación sobre la justicia política, 1793),  con lo que no siempre fue muy consecuente en la vida práctica.

La madre, Mary Wollstonecraft, había vivido en Francia la Revolución y, buenaWollstonecraft-right-of-woman escritora, completó los “derechos del hombre” precisando los de la mujer en su Vindicación de los derechos de la mujer, publicada en 1790 y considerada como la obra fundacional del feminismo contemporáneo. Murió de fiebre puerperal a poco de nacer la hija Mary. El padre se volvió a casar poco después.

Mary siempre se sintió poco querida por el padre, quien además no se esforzó en aplicar a la educación de la hija sus novedosas ideas pedagógicas. Este sentimiento de desamparo paterno no la abandonó a lo largo de toda la vida y no es difícil advertir su resonancia en Frankenstein y, más claramente todavía, en Mathilda.

La época de mayor popularidad de William Godwin como figura destacada del radicalismo intelectual y político coincidió con la adolescencia de Mary. Fue por necesidad del at 2entonces cuando un joven poeta, de una familia de la aristocracia rural, famoso también por su radicalismo (había sido expulsado de la universidad de Oxford por publicar un folleto titulado La necesidad del ateísmo), Percy Shelley, se presentó a su venerado maestro… y se enamoró de la hija. El maestro-padre lo llevó muy mal, pero ellos se siguieron viendo, citándose junto a la tumba de la madre de Mary. Hasta que se fugaron.

Empieza entonces lo que se puede considerar la segunda etapa de la vida de Mary, caracterizada por los viajes por Europa, con largas estancias en Italia, los hijos – tres, los dos primeros muertos prematuramente – y la creación de sus dos principales obras literarias.

Y sobre todo, el gran amor por Percy, siempre correspondido, no obstante las infidelidades del poeta – y quizá también de ella – , consecuentes ambos con sus ideas “avanzadas”.

Lo cierto es que, salvo una breve crisis con motivo de la muerte de la hija Clara, la pareja estuvo perfectamente compenetrada no solo en lo sentimental sino también en lo intelectual y artístico. En este sentido, hay que destacar la colaboración de Percy en la gran obra de Mary. Él la convenció de que el relato breve originario se había de convertir en una novela, él prologó la primera edición (1818), anónima, y que el público conocedor le atribuyó. Él había corregido y aun reescrito algunas páginas. Y sin embargo, no cabe duda de que la autoría plena corresponde a ella.

La idea, la inspiración en el desarrollo, la intención, más bien soterrada, que ha originado interpretaciones contrapuestas, el estilo algo ingenuo y genuinamentefriedrich romántico, con sus descripciones de paisajes, por ejemplo, que en momentos recuerdan ciertas pinturas de Caspar D. Friedrich, todo es fruto personalísimo de la gran escritora que fue Mary Shelley. Percy, con ser un gran poeta, no tuvo en esta función más papel que el de un editor ilustrado atento a conseguir una elegante factura para asegurar una buena recepción por parte del público culto.

Pero ocurrió que la obra atrajo en seguida al público popular: muy pronto se adaptó al teatro de barrio y, durante el siglo pasado, las adaptaciones cinematográficas fueron numerosas; muchas, efectistas, pero ninguna con la riqueza de significados posibles de la novela de Mary Shelley.

En esta época de gran creatividad, Mary escribió, además de la novela del monstruo, Mathilda, sobre las especiales y delicadas relaciones entre una hija y su frank cinepadre, tan frecuentes en la vida real, y tan poco presentes en la literaria. La novela no se publicó hasta 1959 (no hay errata en la fecha). 

En julio de 1822 se produjo un hecho que dio inicio trágicamente a lo que se puede considerar tercera etapa de la vida de la escritora. Percy Shelley murió cuando el velero en que navegaba con unos amigos naufragó ante la costa de Viareggio. A partir de ese momento, la vida de Mary, a punto de cumplir 25 años, cambió drásticamente de orientación.

Los ideales radicales heredados del padre y avivados por el marido, cedieron el puesto a las necesidades prácticas, sobre todo de respetabilidad social. Así lo exigía el futuro de su hijo, Percy, el único que le sobrevivió y que entonces contaba tres años. Único descendiente del padre de Percy Shelley, Mary se había impuesto la tarea de conseguirle el reconocimiento, la fortuna y el título del abuelo. Y lo consiguió.

Durante esta etapa se fue consolidando la fama de Mary como escritora de valía. Publicó la novela Valperga, escrita antes de enviudar, y otras cuatro novelas más, todas ellas sobre las vicisitudes de los afectos familiares y del amor puro o desinteresado. También colaboró en proyectos editoriales, como la redacción de biografías para unas Vidas de hombres eminentes de Italia, España y Portugal (1835-38).

Pero su principal interés fue siempre conquistar y mantener la respetabilidad que, dadas las ideas y forma de vida de su etapa anterior, la “buena” sociedad le había negado. Y este esfuerzo se trasluce incluso en su intento de dar a la edición de Frankenstein de 1831 un toque más conservador, como en el detalle de convertir frank novela gráficaal personaje Elizabeth, originariamente prima de Victor, en una simple huérfana acogida, para evitar cualquier apariencia de incesto. O en el cambio de actitud en la cuestión del grado de autoría de la misma novela: al principio, cuando se publicó la primera edición, le tuvo sin cuidado que se atribuyese más bien a Percy; en la nueva situación, insistió en el hecho de que era ella la única autora (responsable, venía a decir) y que la intervención de Percy había sido irrelevante. Parece que quería evitar que una obra tan “popular” e ideológicamente sospechosa se relacionase con el apellido del aspirante a Lord que era su hijo.  

Mary recibió varias propuestas matrimoniales, entre ellas la del escritor Mérimée, que rechazó. En respuesta a una de ellas (y se supone que a todas en términos parecidos) manifestó que “Mary Shelley será el nombre que se escribirá en mi tumba”. Y así fue.

Y no solo en su tumba – murió en 1851, a los 54 años – , sino también, y en lugar destacado, en la historia de la literatura universal.

mary mayor

(De Escritoras)

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SOR JUANA INÉS DE LA CRUZ. La doncella y el dragón I

sor juana¿Qué más castigo me quiere V.R. que el que entre los mismos aplausos, que tanto le duelen, tengo? ¿De qué envidia no soy blanco? ¿De qué mala intención no soy objeto? ¿Qué acción hago sin temor? ¿Qué palabra digo sin recelo? Las mujeres sienten que las exceda. Los hombres, que parezca que los igualo. Unos no quisieran que supiera tanto. Otros dicen que había de saber más, para tanto aplauso. [] Y de todo junto resulta un tan extraño género de martirio cual no sé yo que otra persona haya experimentado.

Juana Inés tiene poco más de treinta años cuando con estas palabras, y otras de parecida claridad y contundencia, se dirige en una larga carta a su confesor, el núñez de mirandajesuita Antonio Núñez de Miranda, para rebatir la pretensión de éste de que abandone las letras humanas y se dedique en todo caso solo a las divinas. Y es que Juana Inés es ya, en 1682, una celebridad de las letras castellanas, en Nueva España (México colonial) y pronto también al otro lado del Atlántico. Escribe sobre todo poesía, en la estela de Góngora. En gran parte poesía amorosa. Y es monja.

¿Poesía amorosa una religiosa? ¿Poesía erótica, aunque no en el sentido más físico de la palabra, una monja? ¿Es ésta la gran piedra de escándalo que mueve al confesor a exigirle un cambio radical? No exactamente.

Lo es en cierto modo para nosotros. Si no de escándalo, sí de extrañeza o incomprensión. Después de todo, Núñez entendía a su tiempo; nosotros, a primera vista, no podemos entenderlo. Y es que entre aquel tiempo y el nuestro ha ocurrido algo. Escribe Octavio Paz:

Nuestra actitud ante la poesía amorosa es muy distinta a la del siglo XVII. Entre la Edad Barroca y nosotros se interpone la gran ruptura: el Romanticismo, con su octaviopaz2exaltación de la sinceridad y la espontaneidad. La doctrina romántica proclamó la unidad entre el autor y su obra; el arte barroco los distingue y separa hasta el máximo: el poema no es un testimonio sino una forma verbal que es, al mismo tiempo, la reiteración de un arquetipo y una variación del modelo heredado.

Es decir, que, a diferencia de la literatura romántica y de buena parte de la actual, la literatura barroca es arte y solo arte, no confesión pública ni reality show. Los que no saben u olvidan esto – grandes críticos incluidos, durante todo el siglo XIX – han andado buscando en vano quiénes eran en la realidad los Fabio, Silvio, Feliciano o Lisardo que aparecen en los versos de la “enamorada”.

En vano, porque detrás de los poemas amorosos de Juana Inés no hay otra realidad que la enorme cultura literaria y la aguda sensibilidad artística de un mujer extraordinaria, capaz de producir, entre otras cosas, algunos de los versos más bellos de la poesía española.  

( Detente sombra de mi bien esquivo,

imagen del hechizo que más quiero, […]                                          

que aunque dejas burlado el lazo estrecho

que tu forma fantástica ceñía,

poco importa burlar brazos y pecho

si te labra prisión mi fantasía. )

Se suele clasificar la producción poética de Sor Juana en varios grupos: los poemas amorosos, los de circunstancias, los satíricos o jocosos, los religiosos y los filosóficos.

virreyesLos poemas amorosos asumen toda la tradición poética que va desde los trovadores y el petrarquismo hasta el Renacimiento y el mismo Barroco contemporáneo (Góngora, Quevedo), si bien con una novedad fundamental: el sujeto narrador de los lances y los sentimientos amorosos es una mujer.

Relegada hasta entonces al papel de objeto poético, por muy encumbrado que se le situase, como en el caso de la literatura trovadoresca, con Juana la mujer asume el papel de protagonista, de sujeto y narrador (narradora) de los lances y sentimientos. Y no recurre al fácil procedimiento, creo que ya usado con anterioridad, de fingir una voz masculina sino que habla como mujer, y como tal expresa su experiencia amorosa. Todo dentro de la tradición literaria convencional antes aludida, por supuesto, es decir, sin referencia obligada a personas o situaciones realmente existentes o vividas. 

El hecho de disfrutar, durante casi toda la vida, del favor de los virreyes, primero como dama de una virreina, luego, desde el “retiro” de su convento como amiga íntima de otra, favoreció la proliferación de las poesías de circunstancias, la mayoría por encargo, algunas por iniciativa propia, pues las ocasiones abundaban en el entorno de la corte (cumpleaños, nacimientos, bautizos, etc.). Y dentro de esta categoría, o formando otra aparte, que estos distingos no tienen mayor importancia, se podría hablar de poesía amistosa, dentro de la cual cabría destacar las dedicadas a la virreina María Luisa Manrique de Lara (Lisi), en las que manifiesta una amistadhombres necios rendida, con frecuencia en los mismos términos de la poesía amorosa. 

Entre las composiciones satíricas o jocosas, algunas de ellas crueles dardos contra personas concretas, destacan (incluso en la memoria popular) aquellos versos dirigidos a los hombres en los que, con su método razonador a ultranza, les reprocha la incongruencia, la irracionalidad, de su actitud hacia las mujeres.

De poesía religiosa, más bien escasa. Esto no es raro en el barroco, más aficionado a los temas de la mitología clásica que a los cristianos, pero no deja de extrañar en una monja y en una sociedad en la que la Iglesia católica lo ocupaba casi todo.

Pueden considerarse filosóficos unos cuantos poemas de breve extensión y, sin duda, uno más extenso titulado Primero sueño. Es esta una extraña composición, formalmente deudora del Polifemo y las Soledades de Góngora, pero absolutamente original en su contenido e intención. En ella vemos al alma humana (el intelecto) que intenta desentrañar la maquinaria y el sentido íntimo del universo y que, pese a su fracaso final, no reniega del valor de la indagación y la búsqueda. El problema para el lector de hoy es que la autora utiliza en la obra todos los recursos del barroco, en especial una sintaxis dislocada por el uso continuo del hipérbaton, lo que convierte su lectura en una empresa realmente difícil.  

La curiosidad de Sor Juana se extendió también al mundo de la naturaleza y la ciencia, si bien, por la limitaciones derivadas de la situación geográfica y del ambiente social en que vivió, no pudo estar al corriente de la gran revolución científica que por entonces tenía lugar en Europa.los empeños de

También escribió teatro (Los empeños de una casa, Amor es más laberinto) en la órbita de Calderón, pero con su indiscutible sello propio.

Es evidente que Sor Juana Inés de la Cruz fue una mujer extraordinaria. Doncella toda la vida por voluntad propia, religiosa sin vocación religiosa, poeta inspirada y aplaudida, pensadora racional y hasta racionalista, mimada por el poder no clerical… Aunque no todo fueron rosas, ni mucho menos. Y es que, por otra parte, siempre estuvo vigilada, controlada, atemorizada por el otro poder. Pero vayamos al principio. (CONTINÚA)

(De ESCRITORAS)

inquisición méxico

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