(Algunos seres delicados son víctimas de nuestros bandazos económicos)
Fantasmas
Es sabida la preferencia que sienten los fantasmas por las casas vacías. A veces, no tienen más remedio que habitar una ocupada, ya sea porque el fantasma es antepasado de los que ahora viven ahí – y en estos casos ninguna de las dos partes tiene la obligación de irse -, o porque quien vendió la casa no la dejó bien limpia. Pero, si de ellos depende, siempre se mueven en casas vacías y cerradas.
Pasaba la otra tarde por delante de una de estas – quiero, decir, vacía y cerrada – cuando vi una cosa blanquacina que se movía por el jardín. Era casi oscuro y todo estaba en silencio. Me apoyé en la verja, y la «cosa», con movimientos suaves y elegantes, se me acercó.
– ¿Quién eres? – le pregunté, nada seguro de obtener respuesta.
– Soy el fantasma de la casa, y estoy desesperado.
– ¿Y pues?
– Señor, esta es una de las casa más antiguas de Valldoreix. Tiene casi cien años, y hace más de cuarenta que está abandonada. Y ahora resulta que la han de derribar. ¡Ay, Dios mío! Ayer estuvieron aquí unas personas y hablaban de derribarla y de hacer varias casas en su lugar. Todas hablaban a la vez, pero ninguna pensó en mí. ¿Qué puedo hacer, señor? No quedan casas vacías en Valldoreix. No puedo irme al bosque como un jabalí cualquiera. Los fantasmas somos muy caseros, y además yo soy de muy buena familia.
Se le veía seriamente angustiado. Yo algo había de decir.
– No se preocupe, señor fantasma – empecé -, el mundo no se acaba en Valldoreix. Muy cerca de aquí, de hecho en el mismo término municipal, se levanta Sant Cugat. Cuando yo lo conocí era un pueblecito, pero desde hace precisamente cuarenta años no ha dejado de crecer. Hasta que, hace unos meses, eso de la construcción se detuvo de repente, y ahora hay miles de casas acabadas y sin habitar. Estoy seguro de que encontrará su lugar, señor fantasma.
– ¿Es verdad eso?¿Tantas casas hay? Avisaré a mis primos, que están por todo el mundo, iremos a Sant Cugat y habitaremos un barrio de fantasmas.
– No tenga la menor duda – dije, contento de haber acertado.
La verdad es que se le veía muy ilusionado.
Diari de Sant Cugat