(A veces, sorpresas te da la vida)
Respiro
Además de denominar el acto físico de respirar, la palabra significa tregua, alivio de una fatiga, de una pena. Por eso, me extrañó verla el otro día en un contexto insólito. Se ha inaugurado en Valldoreix una residencia de… ¿la tercera edad?…¿ancianos?… ¿personas mayores?…¿geriátrica?… Las denominaciones son variadas e imaginativas, y se pueden acuñar muchas más siempre que no aparezcan palabras groseras o de mal gusto, como por ejemplo viejos o asilo. Bien, todo el mundo sabe a qué me refiero: esos establecimientos donde tenemos concentrados a los viejos, especie de reservas étnicas provistas de sillas y de píldoras. Pues bien, en la publicidad de la residencia se ofrece entre otras cosas «respiro familiar». ¿Qué quiere decir eso? Mi amigo August me lo ha explicado muy bien.
Mira, en este caso, respiro familiar significa que, si tú tienes una persona mayor en casa y has de ir de viaje o simplemente deseas descansar de oir toses y batallitas, dejas a la persona en la residencia para que te la guarden por el tiempo que sea necesario. Es un sistema práctico. De hecho hace tiempo que existe. Si bien con otros objetos: muebles, ropa, perros. El problema es que estas cosas no se sabe nunca cómo acaban.
Había una vez un hombre que tenía suegra, esposa, perros y niños. Andaba un poco aturdido, el pobre. Un día decidió tomar un respiro del perro. Y lo envió a la perrera; entonces comprendió que quien molestaba era la suegra, y la envió a una residencia; pero un día se dio cuenta de que el follón lo armaban en realidad los niños, y los envió a estudiar al extrangero. Quizá, llegó a pensar, si prescindía de la mujer, el respiro sería completo, y la presentó a un amigo rico y bien plantado, con el que se fue más feliz que unas pascuas.
Ya solo y muy deprimido, una mañana, de repente, se encontró ante el espejo.
¿Y tú? ¿Qué haces aquí?, exclamó seriamente cabreado.
DIARI DE SANT CUGAT