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Creer en Dios. Estos diálogos. Pirandello y la disolución del yo. (A.E.P. 9)

creer diosALTER.- Ahora voy a hacerte una pregunta directa, y espero una respuesta directa. ¿Crees en Dios?

EGO.- Amigo Alter, ésa es la menos directa, la más ambigua de las preguntas posibles…imagínate cómo podrá ser la respuesta. Si me preguntas “crees en esa silla”, los dos sabremos muy bien a qué te refieres, y la respuesta será perfectamente ajustada a la pregunta. Pero si me preguntas “crees en Dios”, para empezar no sabemos de lo que hablamos, pues yo ignoro lo que tú entiendes por Dios y tú ignoras lo que yo pueda entender por Dios. Así que primero nos tendríamos que poner de acuerdo sobre el objeto de la pregunta.

ALTER.- Ningún problema. ¿Crees en el Dios de la Iglesia Católica?

EGO.- Creí en él hasta los veinte años. A partir de entonces se me empezó a difuminar.

ALTER.- ¿Hasta desaparecer por completo?

EGO.- No, nunca desapareció por completo. Pero perdió toda su eficacia moral.creer iglesia

ALTER- ¿Eficacia moral? ¿Qué quieres decir?

EGO.- Que dejó de ser el padre providente y bueno, para convertirse en un poder oscuro que no se sabe en qué consiste ni qué pretende.

ALTER.- Pero que existe…

EGO.- Amigo Alter, el problema no es si Dios existe o no existe, el problema es si se ocupa o no de nosotros.

ALTER.- Y tú qué crees.

EGO.- Que no. Yo diría que el individuo le tiene por completo sin cuidado.

ALTER.- Y, naturalmente, según tu especial deísmo, no hay comunicación posible entre el ser humano y ese Dios.

EGO.- Eso es otro asunto. Que Dios se desinterese por el individuo no supone que el individuo no pueda interesarse por Dios. Está la mística…

ALTER.- La mística…pero eso ¿es serio? Te creía enemigo de los irracionalismos.

EGO.- Y lo soy, cuando pretenden suplantar a la razón en su propio terreno. Pero la experiencia mística es territorio aparte.

ALTER.- Desisto, abandono. ¿Cómo hemos venido a parar aquí?

EGO.- Huysmans nos ha traído, y su catolicismo malo. Pero podemos cambiar el derrotero.

ALTER.- Estupendo.

EGO.- Pero esta vez voy a ser yo quien marque el rumbo.

ALTER.- Como siempre.

creer lecturaEGO.- ¿Tú crees que todo esto de que estamos hablando puede interesar a alguien?

ALTER.- Seguro.

EGO.- ¿Incluso a los jóvenes como tú o a los más jóvenes que tú?

ALTER.- Bueno, si la pregunta es si creo que hoy interesa la literatura, la respuesta es…no sé. Por una parte, es seguro que hoy se lee mucho más que hace cien años, cuando, hasta en los países civilizados había un importante porcentaje de analfabetos y la cultura era un bien muy mal repartido. En cuanto a los jóvenes…no sé…creo que el tiempo y las energías que dedican, a veces por necesidad, a los medios cibernéticos por fuerza los habrán de restar a la lectura.

EGO.- De manera que, en muchos de esos jóvenes, sería cierta la falsa excusa que siempre hemos tenido que oir.

ALTER.- ¿A qué te refieres?

EGO.- “Qué suerte tienes. A mí también me gusta mucho leer, pero no tengo tiempo”. ¿Te suena?

ALTER. Sí, claro.

EGO.- Y si observamos someramente los hábitos diarios del sujeto en cuestión, descubrimos sin ninguna sorpresa que tiempo tiene, para bastantes cosas superfluas o dañinas…como ver televisión, por ejemplo.

ALTER.- Claro, pero no para leer. De hecho, no miente.

EGO.- Pero finge. Finge que aprecia la lectura mucho más de lo que en realidad la aprecia.

ALTER.- ¿Se te ocurre por qué lo hace?

EGO.- El prestigio de la cultura, ahí está el secreto. Dígase lo que se diga, lo único que conserva auténtico prestigio es la cultura. La fama, la popularidad, el dinero, todo eso arrastra mucho más, por supuesto, pero incluso los mismos arrastrados saben, en su fuerocreer premio nobel interno, que los dioses que adoran son falsos. Durante siglos, la inteligencia tuvo que competir con la aristocracia, pero al final salió triunfante. Y desde entonces, el único prestigio sólido lo da la cultura. Y hablo de prestigio, no de otras cualidades más concretas y quizás más útiles. Y, por supuesto, me refiero a lo que antes se entendía por cultura…y que hoy tal vez habría que llamar alta cultura.

ALTER.- Para distinguirla de la llamada cultura popular o de masas…

EGO.- Sí, en general sí. 

ALTER.- Bueno, aún no te has pronunciado sobre si estos Diálogos interesarán o no a la gente.

EGO.- La pregunta era para ti.

ALTER.- Sabes muy bien que tú eres el señor de las respuestas.

EGO.- De acuerdo. Pues yo creo que el interés que pueda tener esto para el lector en general depende de nosotros.

ALTER.- ¿De nosotros?

EGO.- Sí, de lo interesante que sepamos hacerlo.

ALTER. ¿Tú crees? ¿No crees más bien que, al que no le interese la literatura, nada que trate de literatura le ha de parecer interesante?

EGO.- Depende. La cualidad de “interesante” no está en la naturaleza, no está en las cosas, no está en las materias o asignaturas; está en el arte de quien presenta todo eso.

ALTER.- ¿Quieres decir que tendríamos que ser artistas para hacer de esto algo interesante?

EGO.- Eso quiero decir.

ALTER.- ¿Y lo somos?

EGO.- Está por ver.

ALTER.- No lo veo claro. Aquí hay algo que falla. ¿Cómo se puede hacer arte improvisando de esta manera, al buen tuntún? Tendría que haber un autor, un coordinador, un responsable, alguien que escribiese el guión, que elaborase el plan…

EGO.- Sí, has dicho plan…sigue, por favor.

ALTER.- Imagina que esto es una obra dramática, hay unos personajes, hay un diálogo…claro que falta la acción, la trama…

EGO.- Pero piensa que en una novela como À rebours no hay prácticamente acción ni trama. ¿Por qué no podría ocurrir eso un una obra de teatro?

ALTER.- Más a mi favor. Porque en A contrapelo hay un autor, que se llama Huysmans.

EGO.- Y aquí hay dos, que se llaman Alter y Ego. Tú eres el autor de tu parte y yo soy el autor de la mía.

ALTER.- Pero eso no es serio…

EGO.- Hay muchos libros de entrevistas o conversaciones en que los personajes dialogan, sin necesidad de ningún autor.

pirandelloALTER.- Hay una diferencia: son personas reales.

EGO.- Y nosotros ¿qué somos?

ALTER.- Tengo mis dudas. ¿Conoces a alguien que se llame Ego? ¿O alguien que atienda por Alter?

EGO.- Bien, aun en el caso de que seamos personajes, entes de ficción, gozamos de completa libertad para hablar y para opinar. ¿Has leído a Pirandello?

ALTER.- Sí, claro, Seis personajes en busca de autor.

EGO.- ¿Y qué te parece?

ALTER.- Un despliegue apabullante de ingenio…y de ingeniería teatral, una metáfora sobre la imposibilidad de representar la realidad, sobre la confusión entre ficción y realidad, entre apariencia y verdad, una constatación más de la angustiosa fragmentación del individuo, de la imparable disolución del yo…

EGO.- Bravo, veo que tampoco tú te ahorras la edificante lectura de la crítica literaria.

ALTER.- Hago lo que puedo.

EGO.- Eso de la disolución del yo se lleva mucho últimamente.

ALTER.- Ironías aparte, no me negarás que es un hecho cierto. Piensa que Pirandello es contemporáneo de Picasso y de Kandinsky.

EGO.- Lo que pienso es que el yo siempre ha sido bastante disoluto, desde San Agustín hasta Rousseau, pasando por el Shakespeare de Hamlet. Lo que ahora se da es una insistencia enfermiza sobre el tema. Parece que interesa más la deconstrucción que la construcción…y el arte es siempre construcción.

ALTER.- Quieres decir que todo el arte, toda la literatura moderna no es más que una manifestación patológica…

EGO.- Quiero decir que buena parte del arte y de la literatura moderna es una larga epigonía del romanticismo. Y ya conoces la sentencia de Goethe: lo clásico es lo sano, lo romántico es lo enfermo.

ALTER.- O sea, que Pirandello no es más que un pobre enfermo que no hay que tener en cuenta.creer uno,nes

EGO.- No seré yo quien diga esa barbaridad. Para mí, Pirandello es uno de los mayores genios teatrales de todos los tiempos. Y todo eso que has apuntado está en su obra, naturalmente, como reflejo de su tiempo, que es el nuestro. Pero hay algunas cosas más.

ALTER.- Por ejemplo…

EGO.- Por ejemplo, la contraposición entre la fluidez e inaprehensiblidad de la vida y la fijeza de la forma artística, la imposibilidad de comunicación con sólo el medio abstracto de las palabras, la idea de que la fantasía humana es el instrumento de que se sirve la naturaleza para proseguir su obra creadora, la esencial multiplicidad del individuo según sus posibilidades de realización, por una parte, y según los puntos de vista de los observantes, por otra.

ALTER.- O sea, la fragmentación, la disolución.

EGO.- Sí, pero asumida de una forma creadora. Él, mejor que nadie, ha puesto sobre el papel la terrible angustia del que descubre que su yo imaginado no existe como tal para los demás. En su novela Uno, nessuno, centomila el protagonista empieza por descubrir que para su mujer ni siquiera físicamente es tal como se imagina ser, hasta llegar finalmente a la conclusión de que cada uno de los que le rodean lo ven de distinta manera, de que es tantas personas como miradas se posan en él, de que no es nadie en sí mismo, sino algo que continuamente se crea y se rehace desde fuera.

ALTER.- O sea, la fragmentación, la disolución.

EGO.- Sí, en esta novela se queda en ese punto, que no deja de ser parcial, ya que a lo que se alude es al individuo social, pero en el conjunto de la obra lo supera genialmente. La vida es así de imprecisa, vaga e inasible, viene a decir, sólo el arte, mediante la fijeza, la eternidad de la forma, puede transformarla en una realidad indestructible.

ALTER.- ¿Quieres decir que el arte es más real que la vida?

EGO.- Es lo que decía Oscar Wilde, y no me extrañaría que en este mismo sentido. Ya Borges descubrió que lo asombroso de Wilde es que siempre tiene razón.

ALTER.- Lo siento, pero discrepo. El arte puede ser más consistente que la vida, puede ser inalterable, indestructible, eterno, si quieres, pero no deja de ser un producto de la fantasía. Real, lo que se dice real, es la vida. Sólo en la vida se sufre y se goza en carne propia…

EGO.- Por un instante, por una sucesión de instantes que se consumen en el mismo acto de producirse… y de todo eso ¿qué queda? Un pálido recuerdo, a menudo mixtificado, que no se puede comparar con la sólida realidad de la obra de arte. Dime, visto desde aquí y ahora ¿te parece más real Cervantes que don Quijote, Shakespeare que Hamlet?

ALTER.- Ahora puede parecernos lo que quieras, pero en su momento Cervantes era un ser de carne y hueso, mientras que don Quijote era un mero producto de su fantasía, un personaje de ficción.

EGO.- Hay personajes de ficción con más fuerza y realidad que la inmensa mayoría de las personas de carne y hueso.

ALTER.- Pero son de ficción.

creer sei dosEGO.- Personajes que hasta llegan a rebelarse, a hablarle de tú a tú al autor, como los del drama de Pirandello que has citado, o el de Niebla, de Unamuno, o el que no paraba de escribirle cartas a su autor, Eça De Queirós, o los que se ponían a escribir libros por su cuenta, como los de Pessôa.

ALTER.- Pero son de ficción, de ficción…

EGO.- Ma chè finzione!…Realtà, realtà, signori! realtà!

(De Alter, Ego y el plan)

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Huysmans. Catolicismo bueno y catolicismo malo. El secreto de la Iglesia. (A.E.P.8)

magrisALTER.- ¿Qué es lo último que has leído?

EGO.- Sospecho que la elección de la pregunta responde a alguna astucia secreta. No importa, por algún lado hay que continuar. Aparte de una serie de artículos de Claudio Magris, reunidos bajo el título de Utopía y desencanto, lo último que he leído ha sido En route, de Huysmans.

ALTER.- Dices “aparte de”. ¿Consideras que esos artículos no merecen algún comentario?

EGO.- No, considero que no pienso hacer ningún comentario, por la sencilla razón de que no me motivan. A medida que los leía iba comprobando con cierto asombro cómo las ideas de Magris, escritor ilustrado, ponderado, incisivo a veces, enemigo declarado del mejunje posmoderno y de los nuevos irracionalismos, coinciden con las mías…¡hasta en el año de nacimiento coincidimos! Y es tan aburrido leerse a uno mismo…

ALTER.- Pues pasemos a Huysmans. Hace unos años leí A contrapelo, y me encantó.

EGO.- De las varias traducciones posibles del original À rebours, la menos afortunada es sin duda la que has mencionado. Estoy seguro de que al esteta Huysmans le hubiesehuysmans huys horrorizado. Contra natura es fonéticamente mucho mejor, pero se aleja bastante del sentido del original; Al revés no está mal, pero resulta algo ambigua. Para mí, la más ajustada es A contracorriente, sobre todo teniendo en cuenta que el autor plantea en la novela una actitud humana opuesta por completo a la que describe en À vau l’eau, expresión que significa “aguas abajo” o “siguiendo la corriente”. Pero decías que la novela te gustó…¿por algún motivo especial?

ALTER.- Bueno, para empezar es muy curioso que una novela en la que prácticamente no hay acción resulte tan interesante.

EGO.- Sí, toda la acción externa se reduce a la estancia de Des Esseintes, aristócrata decadente y esteticista, en la casa adonde se retira huyendo de la vulgaridad del mundo moderno. Ahí, rodeado de libros, joyas, piedras preciosas, cuadros, perfumes, tapices y otros objetos más o menos artísticos o exóticos, se abandona a sus ensoñaciones.

ALTER.- Pero no consigue la paz espiritual que al parecer busca.

EGO.- No, sino que, al contrario, su neurastenia se acrecienta hasta extremos insoportables…y la obra acaba con una angustiosa llamada de ayuda dirigida a un Dios en el que no cree.

huysmans a reboursALTER.- Y ésta que acabas de leer, ¿es del mismo estilo?

EGO.- No exactamente. En route, tradúzcase por En marcha o En camino, representa el final de una etapa del desarrollo personal del autor, y el comienzo de otra.

ALTER.- A ver, explícame eso del desarrollo y las etapas.

EGO.- Pocos años después de À rebours, Husmans publicó Là-bas (Allá lejos). El protagonista de esta novela es un escritor, Durtal, que al mismo tiempo que hace investigaciones, teóricas y prácticas, sobre el satanismo y las misas negras, frecuenta un reducido círculo de amigos más o menos católicos, y se siente especialmente atraído por la fe inconmovible de uno de ellos: el campanero de una iglesia de París.

ALTER.- La fe del campanero…me suena.

EGO.- Sí, tú has oído campanas, pero no son éstas. Lo que te suena es “la fe del carbonero”, típica expresión castellana para referirse a la persona que cree por delegación, sin plantearse ninguna duda. Pero bueno, en este caso coinciden. La fe del campanero de Là-bas es la misma fe del carbonero, tan citada por Unamuno…Pero, a lo que iba. En la novela En route, el mismo protagonista de la anterior, Durtal, se plantea abiertamente abandonarse a la fe católica y, tras unos capítulos de dudas y escrúpulos monjiles, decide pasar unos días en un monasterio trapense, donde, entre piadosas conversaciones y bellísima liturgia, se prepara el camino de la conversión definitiva.

ALTER.- O sea, que A contrapelo, Allá lejos y En camino forman una trilogía.

EGO.- Quizá no en sentido estricto. Porque antes y después y quizá entre estas obras Huysmans escribió otras novelas, que habría, o no, que incluir. Pero, para mí, sí, forman una trilogía bien definida. En realidad constituyen una especie de progresión dialéctica, en elhuysmans la bas sentido hegeliano de la palabra. En À rebours tenemos la tesis: la angustia generada por una existencia vacía, que ni siquiera el arte más exquisito puede llenar; en Là-bas tenemos la antítesis: el paisaje que la realidad ofrece como abanico abierto entre la abyección sin sentido del satanismo y la sublimidad sin sentido de la fe del campanero; en En route tenemos la síntesis: el arte (la música, la arquitectura, las preces y toda la liturgia exquisita de la Iglesia) da sentido a la fe, y la fe da sentido al arte.

ALTER.- Deduzco que para ti Huysmans es un gran escritor.

EGO.- Por supuesto, uno de los grandes de finales del XIX…Su penetración psicológica, su capacidad de introspección y de autoanálisis, su hipersensibilidad estética, su tratamiento del monólogo interior, esa especie de recurso literario que dicen que inauguró Joyce, pero al que, sin embargo, siempre salen ilustres precedentes…en fin, toda una serie de elementos que hacen de Huysmans un gran artista, un excelente escritor…

ALTER.- Pero…

EGO.- Pero ¿qué?

ALTER.- No, eres tú el que tiene el “pero”. Vamos, suéltalo.

EGO.- Muy perspicaz…Sí, hay algo, una cosa, un pequeño detalle que no me gusta de él, aunque nada tiene que ver con sus virtudes literarias.

ALTER.- Y es…

EGO.- Su catolicismo.

ALTER.- Un escritor ¿no puede ser católico?

EGO.- Claro que puede. Ese tema ya lo hemos tratado y sentenciado. No me refiero el hecho de que sea o se manifieste católico. Me refiero a su forma de catolicismo.

ALTER.- ¿Hay varios catolicismos?

EGO.- Naturalmente.

ALTER.- Y supongo que habrá uno bueno y otro malo.

huysmans erasmusEGO.- Supones bien. Para mí el bueno es el sencillo y poético de Francisco de Asís o el racional y místico de Dante o, si quieres, el de San Juan de la Cruz o el de Erasmo de Rotterdam; el malo es el decimonónico caído en manos de sacerdotes casposos que, en sus lúgubres confesionarios, llevaban las cuentas de pecados y penitencias mientras dirigían las conciencias hacia la mediocridad más absoluta.

ALTER.- Y el de Huysmans, ¿es de este tipo?

EGO.- Él pretende que no, cuando afirma que la mística y el arte le separa de la masa estulta de los beatos. Pero basta considerar el contenido de las conversaciones que se mantienen en la novela (me refiero a En route) para darnos cuenta de que no hemos salido del catolicismo casposo. Es muy difícil sustraerse a la propia época…

ALTER.- Qué quieres que te diga…me cuesta mucho imaginarme a un esteta como Huysmans en plan casposo.

EGO.- Quizá no nos referimos a lo mismo. Para que me entiendas, fíjate en este detalle. Tanto en Là-bas como en En route, que son las primeras novelas de Huysmans que entran de lleno en el tema religioso, el único pecado de que se habla y que se tiene en cuenta es el del sexo…los demás no existen. Por su parte, Dante consideraba la lujuria, que achacaba a la debilidad de la propia naturaleza humana, como el menos grave de los pecados, mientras que reservaba las máximas sanciones para los desvíos del espíritu, como la envidia, la soberbia o la traición. ¿Adviertes la diferencia? No lo llamemos casposo, si no quieres, pero…sabes a qué me refiero.

ALTER.- Sí, ha quedado bastante claro.ignacio

EGO.- Yo creo que el catolicismo épico y vigoroso de la Edad Media y del Renacimiento fue ahogado por la Contrarreforma, cuando jesuitas y compañía empezaron a hurgar morbosamente en las conciencias.

ALTER.- Y ahora ¿cómo ves el panorama?

EGO.- Ahora la Iglesia Católica es una especie de imperio austrohúngaro, dentro de cuyas fronteras convive una gran variedad de pueblos, desde los teólogos de la liberación hasta los legionarios de Cristo. De hecho es una situación más parecida a la medieval que a la de hace un siglo. Y esto creo que es bueno, para ella. Lo malo es que, con todas las reformas habidas en la liturgia y en el estilo de la Iglesia, conversiones como la de Huysmans y otros estetas hoy serían imposibles. Piensa en Oscar Wilde, o en el joven Paul Claudel, convertido de manera fulminante al presenciar un oficio religioso en Notre Dame. De unas décadas a esta parte parece como si la Iglesia se avergonzase de su enorme tesoro artístico; el puro canto gregoriano ha quedado confinado en ciertos monasterios, lo mismo que la liturgia en latín.

huysmans claudelALTER.- Bueno, imagino que será una manera de acercarse al pueblo, que no entiende de esas exquisiteces.

EGO.- No, es una manera de abaratar el culto, sin obtener nada a cambio. Y piensa que el pueblo, un pueblo en teoría más ignorante que el de hoy en día, siempre se había sentido fascinado, y hasta arropado, por esas “exquisiteces”. Se trate de la religión o de la cultura en general, siempre he pensado que el abaratamiento, la nivelación por lo bajo, constituye un triple error: desnaturaliza el arte en cuestión, desconcierta y hasta pone en fuga a sus fieles seguidores y sólo consigue atraer a cuatro despistados ignorantes, que vienen a introducir más confusión.

ALTER.- ¿Crees entonces que la Iglesia habría de rectificar y volver a la liturgia y los modos de siempre?

EGO.- Eso es imposible. Pero no sé si me he explicado bien. No es que la Iglesia haya renunciado a la liturgia tradicional y al latín, que sigue siendo su lengua oficial, es que los mantiene casi ocultos, como si se avergonzase de ellos, como si no se atreviese a mostrarlos a la masa. Pero una vuelta atrás, como tú dices, resulta impensable, desde cualquier punto de vista. ¿Te imaginas la que se armaría si la Iglesia Católica decidiese, por ejemplo, volver al latín en todas sus manifestaciones?…No, hay decisiones, erróneas o no, que no admiten corrección.huysmans llaves igl

ALTER.- De todos modos, creo que la Iglesia Católica goza de una salud envidiable… para sus casi dos mil años de edad. ¿Sabes tú de alguna otra institución que haya durado tanto?

EGO.- No, creo que no hay ninguna otra.

ALTER.- ¿Y dónde crees que debe estar el secreto de una longevidad tan prodigiosa?

EGO.- Hay varias teorías. La de la misma Iglesia es clara y contundente: la protección divina, el cumplimiento de la promesa que Cristo hizo a Pedro.

ALTER.- ¿Y entre las no canónicas?

EGO.- En general hacen hincapié en la extraordinaria disciplina de sus miembros y en el poder aglutinante del dogma…aunque, hoy en día, ni es tan extraordinaria esa disciplina ni es tan de una pieza el dogma (los teólogos de las diversas tendencias hacen con él auténticas maravillas), con lo cual se estaría anunciando un rápido declive de la institución. Hay otra teoría, bastante curiosa, que achaca la longevidad de la Iglesia al celibato de sus clérigos.

ALTER.- ¿Al celibato?

EGO.- Sí, sostiene esta teoría que el hecho de que curas, obispos, cardenales y papas no estén casados elimina el principal elemento de discordia y disgregación de todo grupo humano. Por una parte, no han de preocuparse del mantenimiento de una familia; por otra, permanecen a salvo de la influencia, o acoso, de esposa, suegra, cuñadas…

ALTER.- Pero eso no es nada políticamente correcto.

EGO.- No, me temo que no.

ALTER.- Es profundamente machista.

EGO.- No veo por qué. El machismo es una actitud agresiva, y esto de lo que hablo es un recurso más bien defensivo, y se ha de reconocer que por lo menos tiene su pizca de verdad. Macbeth, por ejemplo, nunca podría darse en la Iglesia Católica. Por otra parte, la pasión con que el papa y altos jerarcas defienden el celibato obligatorio, que nada tiene que ver con el dogma, da que pensar si no serán partidarios secretos de esta teoría, de que la única explicación de la perduración de la Iglesia se halla en el celibato de sus miembros.

huysmans macbethALTER.- ¡Qué ocurrencia! No sé…a veces tengo la impresión de que no hablas en serio.

EGO.- No sé qué quiere decir hablar en serio. Yo reflexiono, hablo sobre el mundo tal como se me aparece. Si el mundo es cómico, extraño o paradójico, forzosamente mi hablar será cómico o extraño o paradójico.

ALTER.- Pero siempre eludes pronunciarte de una manera franca y directa.

EGO.- Eso no es cierto.

ALTER.- Sí, a veces sí.

EGO.- “A veces” no es siempre.

ALTER.- Quiero decir que cuando, por ejemplo, dices “hay una teoría que”, tengo la impresión de que esa teoría, en realidad, es exclusivamente tuya.

EGO.- Quizá. En todo caso sería una forma de modestia.

(De Alter, Ego y el plan)

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Huysmans

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ALTER.- Deduzco que para ti Huysmans es un gran escritor.

EGO.- Por supuesto, uno de los grandes de finales del XIX…Su penetración psicológica, su capacidad de introspección y de autoanálisis, su hipersensibilidad estética, su tratamiento del monólogo interior, esa especie de recurso literario que dicen que inauguró Joyce, pero al que, sin embargo, siempre salen ilustres precedentes…en fin, toda una serie de elementos que hacen de Huysmans un gran artista, un excelente escritor…

ALTER.- Pero…

EGO.- Pero ¿qué?

ALTER.- No, eres tú el que tiene el “pero”. Vamos, suéltalo.

EGO.- Muy perspicaz…Sí, hay algo, una cosa, un pequeño detalle que no me gusta de él, aunque nada tiene que ver con sus virtudes literarias.

ALTER.- Y es…

EGO.- Su catolicismo.

ALTER.- Un escritor ¿no puede ser católico?

EGO.- Claro que puede. Ese tema ya lo hemos tratado y sentenciado. No me refiero el hecho de que sea o se manifieste católico. Me refiero a su forma de catolicismo.

ALTER.- ¿Hay varios catolicismos?

EGO.- Naturalmente.

ALTER.- Y supongo que habrá uno bueno y otro malo.

EGO.- Supones bien. Para mí el bueno es el sencillo y poético de Francisco de Asís o el racional y místico de Dante o, si quieres, el de San Juan de la Cruz o el de Erasmo de Rotterdam; el malo es el decimonónico caído en manos de sacerdotes casposos que, en sus lúgubres confesionarios, llevaban las cuentas de pecados y penitencias mientras dirigían las conciencias hacia la mediocridad más absoluta.

ALTER.- Y el de Huysmans, ¿es de este tipo?

EGO.- Él pretende que no, cuando afirma que la mística y el arte le separa de la masa estulta de los beatos. Pero basta considerar el contenido de las conversaciones que se mantienen en la novela (me refiero a En route) para darnos cuenta de que no hemos salido del catolicismo casposo. Es muy difícil sustraerse a la propia época…

ALTER.- Qué quieres que te diga…me cuesta mucho imaginarme a un esteta como Huysmans en plan casposo.

EGO.- Quizá no nos referimos a lo mismo. Para que me entiendas, fíjate en este detalle. Tanto en Là-bas como en En route, que son las primeras novelas de Huysmans que entran de lleno en el tema religioso, el único pecado de que se habla y que se tiene en cuenta es el del sexo…los demás no existen. Por su parte, Dante consideraba la lujuria, que achacaba a la debilidad de la propia naturaleza humana, como el menos grave de los pecados, mientras que reservaba las máximas sanciones para los desvíos del espíritu, como la envidia, la soberbia o la traición. ¿Adviertes la diferencia? No lo llamemos casposo, si no quieres, pero…sabes a qué me refiero.

ALTER.- Sí, ha quedado bastante claro.

EGO.- Yo creo que el catolicismo épico y vigoroso de la Edad Media y del Renacimiento fue ahogado por la Contrarreforma, cuando jesuitas y compañía empezaron a hurgar morbosamente en las conciencias.

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(De  Alter, Ego y el plan)

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