Archivo de la categoría: Poéticas postales

Maragall, terrenal y místico

joan maragall

Ocurre a veces. Estoy fuera de casa, en el campo, o en un parque o paseo arbolado de la ciudad. El día es luminoso; el aire, transparente. El color de las hojas de los árboles, verde intenso u ocre otoñal. Todo lo que siempre me rodea y me acompaña de forma anodina o inadvertida se manifiesta de pronto en su máxima belleza. Un sentimiento de paz, de honda felicidad me embarga…

Entonces de mi cabeza asoman estos versos, guardados ahí desde hace muchos años:

Si el món ja és tan formós, Senyor, si es mira

amb la pau vostra dintre de l’ull nostre

què més ens podreu dar en una altra vida?…

Son de Joan Maragall, un señor de Barcelona de hacia el 1900, burgués, católico, padre de familia numerosa, abogado, escritor, ferrer i guardiaarticulista en la prensa, poeta. Su conservadurismo natural – el que necesariamente implicaba las tres primeras características citadas – no le impidió alzarse como aislada voz humanitaria, y silenciada, frente a los que exigían venganza (justicia, decían) contra los supuestos responsables del levantamiento popular de 1909.

Como escritor, admiraba a Goethe. Veía en él, poeta universal, el referente al que podía asirse una cultura catalana aún en ciernes, todavía falta de un fundamento sólido. Y  con él compartía muchas cosas: la pasión por la luz, el impulso hacia un equilibrio clásico que domeñase el fervor anárquico del corazón, la querencia por la poesía de circunstancias como oportuna cosecha de momentos escogidos. Otras, no las compartía. Cristiano convencido, Maragall no podía asumir la visión arreligiosa, pagana, del alemán. Ni entendía, creo yo, cómo éste podía compaginar poesía y actitud científica. En carta un amigo escribe:  

Molt he admirat i admiro encara a Goethe; pero cada dia sento més la tara racionalista de tota la seva obra.

Y no obstante, el alma goethiana de Maragall no puede menos que estremecerse ante la belleza terrenal de un día bendecido por la luz más pura. En su Cant espiritual, poema al que pertenecen los versos transcritos al principio, se pregunta ¿es posible que exista un “más allá” más bello que la naturaleza que ahora contemplo y siento? Y, dirigiéndose al Dios personal en el que cree, inquiere ¿con qué otros sentidos me harás ver este cielo azul sobre las montañas y el mar inmenso y el sol que en todas partes brilla? Dame la paz eterna con los sentidos que ahora tengo y no querré más cielo que éste tan azul. Hombre soy y humana es mi medida.

Y así, el poeta Maragall, tan místico y tan cristiano, no pide al Creador fundirse con el Todo ni ascender al Cielo, sino renacer en un mundo tan hermoso como el que en ese momento contempla. Y contemplo.

                           Sia’m la mort una major naixença!

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Melancolía de Navidad

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No, no es por la repentina conciencia del tiempo que pasa
inmisericorde, ni por la nostalgia de la infancia y la juventud perdidas, ni por el obligado recuerdo de los que ya no están con nosotros. La melancolía de la Navidad es para mí algo consustancial de las mismas fiestas. Antes, ahora y tal vez siempre.

La mañana soleada, el paseo matutino de los niños con el padre, mientras las mujeres ultiman en casa todo lo necesario. El gran aperitivo, la profusión de vasos, copas, copitas , tacitas y toda suerte de cubiertos sobre la mesa, con impolutos manteles blancos bordados. Y la larga y ancha procesión de manjares, el vino, el champagne (aún no llamado “cava”), los barquillos, el café, los turrones, el jerez, los licores (todo está permitido ese día incluso para los pequeños).codorniu

Y mientras los mayores cuentan viejas historias familiares, mil veces oídas, y la tarde es ya noche oscura en el exterior, uno de los hijos, ya adolescente, se derrumba sobre un sillón, ofuscado por la bebida y la calidez del ambiente, quizá soñando con huidas imposibles. Toma una revista que está a su alcance, la hojea con desgana y, de pronto, se detiene en una página. Trata de poesía, de la Navidad y de un gran poeta catalán muerto hace unas décadas. Lee:

Sento el fred de la nit i la simbomba fosca…

El adolescente siente que hay algo mágico en ese lúgubre inicio. Sigue leyendo… y acaba:

Demà posats a taula oblidarem els pobres
-i tan pobres com som-
Jesús ja serà nat
Ens mirarà un moment a l’hora de les postres
i després de mirar-nos arrencarà a plorar.salvat-papasseit

Y es entonces cuando se le muestra al mismo tiempo el misterio de la poesía y la insoportable melancolía de la Navidad. Porque también él, como Jesús, llora ante la irremediable pobreza de los hijos de este mundo.images (82)

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El misterio del pasado

mankellLa salvación está en el pasado, dice el famoso autor de novela negra.

La memoria es un misterioso sendero que une el pasado con el presente y que da sentido a lo que somos, afirma también.

Si me han llamado la atención estas frases no es por una razón teórica, filosófica o libresca; es porque ilustran perfectamente ciertas sensaciones que desde hace un tiempo voy teniendo.

Paso por un lugar donde viví escenas de la infancia o de la adolescencia y, de pronto, tengo que detenerme. Intento recuperar con la memoria aquellos momentos, y entonces, por poco que lo consiga, tengo la sensación de que están ahí mismo, de que yo estoy allá mismo, de que puedo recogerlos con las manos para que no se pierdan nunca y siempre me acompañen diciéndome quién soy.

Pero se escurren como el agua entre las manos.

Y sin embargo, yo soy aquel niño, aquel adolescente, aquel joven. Porque, si no, no soy nada.maristas

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