Pirandello ¿fascista? I

El 22 de octubre de 1923, en el palacio Chigi de Roma, Benito Mussolini, líder del joven fascismo, amo casi absoluto de Italia desde que, un año antes, el rey le confiara la formación del gobierno ante la presión imparable de los camisas negras, recibe a un escritor de fama creciente. No es precisamente un D’Annunzio, decadente y aventurero, rostro glamouroso del fascismo. Su aspecto es el de un respetable burgués. Pero sus obras contienen más dinamita de la que un anarquista podría transportar.

Y ahí están, frente a frente, el constructor de un orden férreo y el destructor del orden mental del buen burgués. El político dice que ante el desorden de la vieja política se ha de implantar un orden nuevo. El escritor sabe que la vida es algo inaprensible, que continuamente se escapa, y que sólo puede fijarla, contenerla, una forma, que es el arte. ¿Es esta similitud lejana, casi imposible, la que lleva al escritor, Luigi Pirandello, a pensar que se halla delante de un gran hombre, de un verdadero salvador de la patria?

Pirandello había nacido en Girgenti, hoy Agrigento (Sicilia). Su padre era propietario de un negocio al mayor de azufre. El bienestar económico familiar permite al joven Luigi dedicarse a sus aficiones, la escritura y el estudio, sin plantearse proyectos a largo plazo. Estudia en Palermo y luego en Roma. A los veintiún años prosigue sus estudios en Bonn (Alemania), donde se licencia con una tesis sobre el habla de Girgenti.

De regreso a Italia, se casa con la mujer que se le tenía destinada, Maria Antonietta Portolano, hija del socio del padre. Y escribe, escribe continuamente, sobre todo relatos cortos, que publica en revistas y periódicos sin cobrar una lira. Hasta que se produce el desastre. Una inundación destruye las existencias de azufre del negocio familiar. La ruina. Maria Antonietta cae en una depresión profunda y su mente se adentra cada vez más en los laberintos de la paranoia. Pirandello empieza a cobrar por sus escritos y entra de profesor en un instituto femenino, situación que dispara hasta lo insoportable los celos enfermizos de la esposa. ¿Cómo escapar?… (continúa)                              

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