LOS SIGNOS COBRAN VIDA

Blancanieves y los siete enanitosBlancanieves y los siete enanitos (1937) - Filmaffinity

Creo que lo primero que leí, hacia los 6 años, fue un libro bellamente ilustrado, Blancanieves y los siete enanitos.

Lo de “leí” es sin duda una exageración. Lo cierto es que, con ayuda de mi madre, me sumergí en el mundo fantástico del cuento infantil, físicamente de la mano de Disney, autor de los dibujos, extraídos de la película correspondiente.

Recuerdo perfectamente todos los elementos del relato, y muchas de las escenas. Como aquella en que la joven extraviada observa, a través de la ventana de la pequeña casa, la sucesión de siete camitas vacías correspondientes a los siete seres que allá habitan, o el momento en que la vieja del bosque ofrece a la niña la manzana emponzoñada, o el del beso liberador del príncipe.

¿Cómo podía no haber leído Blancanieves? Estaba entonces tan convencido de que sí, de que la había leído, que esta convicción me llevó a la falsa idea de que ya sabía leer y al fracaso personal infantil que he confesado en otro lugar. II

Blancanieves y los siete enanitos es la historia de una maldad, vencida finalmente por el amor y la bondad (de acuerdo con lo que ha llegado hasta nosotros por obra principalmente de las hermanos Grimm), una maldad, la de la soberbia y ambición, que no es solo cosa de cuento, sino también de la realidad más real, como comprobó asombrada una escritora de nuestro tiempo, gracias al comportamiento de su realísima madrastra. Una historia que no solo se contiene en las escenas coloreadas sino, seguramente, entre los garabatos y signos que las acompañan, a los que, al parecer, recurre la madre para precisar sus explicaciones.

Garabatos y signos que yo había de descifrar urgentemente.

Era el momento, era la edad. Pero se interpuso la confusión, el orgullo infantil. Aunque pronto se corregirían y, a través de unos garabatos y signos como aquellos, el niño que yo era, el hombre que aún soy habían de tener acceso a toda la sabiduría y toda la necedad de la raza humana.

Leave a comment

Archivado bajo Uncategorized

Deja un comentarioCancelar respuesta