¿Dónde está la filosofía?

Leo: “La misión de la filosofía desde sus orígenes ha sido proponer un ideal”. Y pienso: no es verdad. Para empezar yo no emplearía la palabra “misión”, de claras connotaciones religiosas o aventureras, sino “tarea”, mucho más humilde y platonadecuada a cualquier oficio, desde el más bajo hasta el más alto, como se suele suponer que es el de la filosofía.

Y pienso que no es verdad porque basta examinar el contenido de la mejor filosofía de todos los tiempos para ver que la tarea ha consistido en estudiar y explicar la realidad del mundo y del ser humano y – en lo posible – las razones últimas (causas y destino), que es en lo que se diferencia de la ciencia. Cierto que alguna vez algún filósofo ha propuesto un ideal social, como por ejemplo Platón en parte de su obra o Marx en su obra entera. Pero estas propuestas han quedado siempre o en el limbo de lo no aplicable o en el infierno de los experimentos desgraciados.

Y he seguido leyendo, con la tenue esperanza de que quizá me haya precipitado, de que quizá el autor con ese “proponer un ideal” de la filosofía se refiere a algo más aproximado a lo que en general – no es un capricho mío – se entiende por la tarea de la filosofía. Pero llego images (97)a esta frase: “el ideal no describe la realidad tal como es —ése es el cometido de las ciencias— sino como debería ser y señala un objetivo moral elevado a los ciudadanos”.

Entonces está claro. Entonces me ratifico en mi primera impresión: no es verdad. No es verdad que la misión o tarea de la filosofía consista en proponer un ideal de sociedad y señalar un objetivo moral elevado a los ciudadanos. Esa es misión de un proyecto político, de una religión o incluso, lo concedo, de esa rama de la filosofía llamada ética. En definitiva esa es la misión de un predicador, que es un señor que puede hablar de la inmortalidad del alma con la alegría del que hace juegos malabares.

Confieso que, si la cosa me importase mucho, vería con cierta alarma cómo la filosofía está cayendo en manos de practicantes de la autoayuda, por una parte, y de predicadores muy bien instalados, por otra.

Y de lo que se trata, creo, es simplemente de pensar en lo que hay y por qué lo hay. Hasta el “para qué” puede estar de más en un pensamiento riguroso.  Pero en fin, cada cual a lo suyo, y yo no he dicho nada.

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9 comentarios

Archivado bajo Postales filosóficas

9 Respuestas a “¿Dónde está la filosofía?

  1. Pablo

    Gracias por el escrito y gracias por el enlace con el que un tal “august becker” comenta el artículo en la edición digital de El País.

  2. Daniel Correa

    Si la filosofía fuera proponer un ideal, Philip Mainlander no hubiera publicado nunca como filosofo, tampoco Schopenhauer.

    Por otro lado, esa premisa Aristotelica es retomada por Ayn Rand, solo que para ella el ideal del hombre debe estar en el Arte. Todo Arte que se pretenda Arte debe albergar un contenido moral que forme al hombre ideal.

  3. Me gusta la filosofia porque possibilita discussiones y hasta polemica sin grandes efectos colaterales… Lo mas hermozo es que ella se nos lleva a muchas reflexiones que, si, nos lleva a hogares de ricos pensamientos y logramos siempre mas conocimiento.

  4. TdP

    ¿Os habéis leído realmente a Platón señores?
    ¿Desde cuando la filosofía es una tarea, un trabajo o un oficio? ¿Qué filósofo se ha ganado la vida con su filosofía? ¿Acaso Platón, Aristóteles, Epicuro, Descartes, Spinoza, Kant, Schopenhauer, Nietzsche? Ni tan siquiera lo hizo ese seductor embustero de Marx, que vivía de las rentas de la familia de su mujer porque él era incapaz de pegar golpe mientras tejía esa doctrina suya del comunismo cuya premisa fundamental sabe más falsa que un billete de 3 euros: el trabajo dignifica.

    Leed a Platón señores y entenderéis que la filosofía es una “preocupación”, una pasión, o sea, un deseo irrefrenable, loco (Platón usa el término “maníaco”) y erótico (así lo expone en el Banquete o el Fedon) ¡Si la misma palabra “filósofo” nos lo dice todo: “pasión por el conocimiento”!

    Reflexionar señores; decir que la filosofía es una tarea o un trabajo es como decir que cortejar a la chica que te gusta para que comparta contigo sus secretos más íntimos no es más que un oficio o un trabajo ¡Menuda brutalidad intelectual!

    Confieso que me sorprende, sr Antonio, que alguien como usted que dice sentir gran afinidad por el pensamiento de Schopenhauer termine por definir la filosofía de tal modo. Precisamente Schopenhauer rajó de todos aquellos que intentaban tratar la filosofía como una tarea, un trabajo, un oficio (de aquí su desprecio hacia la filosofía académica) y no como vocación… ¡Cómo destino personal!

    Y digo todo esto sin acritud, más bien para que lo reflexionéis.

    saludos.

    • A ver, TdP, yo no pretendo convencer a nadie, digo la que pienso y ya está. Y por mucha pasión que se le ponga, filosofar no deja de ser una tarea (obra o trabajo, según la RAE). Y no nos enredemos con las palabras. Corto y cierro.

    • Daniel Correa

      Bueno, imagino que estas pensando en términos remunerativos, la palabra trabajo o tarea independientemente a su significado etimológico o sociológico puede hoy ser usada para determinar un acto que demande de la fuerza o del intelecto, siendo esto para un fin querido y no necesario para la vida practica o material en termino platónico. ya que recordemos que para Platon y Aristoteles el trabajo estaba ligado a nuestra necesidad material, como seres materiales. y su rechazo era el hecho de que quitaba tiempo para lo contemplativo, es decir, lo filosófico.

      Como músico, para llegar a un nivel en el cual se pueda disfrutar de la música en su plenitud como interprete, primero hay que pasar por arduas rutinas de entrenamiento, de digitacion, de percepción auditiva, todo eso es trabajo y disciplina, la música es tan hermosa como traicionera si se la abandona o no se la toma con respeto, con la filosofía pasa lo mismo.

      Pero en este caso, el trabajo es necesario y hermoso. Sin lo material, sin el trabajo que demanda lo material tampoco tendría sentido la contemplación, contemplación de que, si no?

      Como buen Schopenhauriano, sabemos que no hay contradicción entre materia e idea, una es la otra, presentación necesaria de la voluntad.

  5. Esa fue exactamente mi reacción cuando leí ayer por la mañana (aquí en Canberra ya es domingo) ese artículo que más parece panfleto promocional del libro de su autor. Los ideales los proponen las religiones, y algunos (a veces peligrosos) proyectos pseudopolíticos, y pare usted de contar. Como bien dices, yo también pienso a veces que una variante del predicador en el siglo XXI son los charlatanes del manual de autoayuda. Y hay tanto incauto con dinero en el bolsillo…

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