Pensamientos a pares II

goethe

8

Los malvados se distinguen de los buenos en que se creen muy inteligentes. Y es al revés: la maldad es signo de algún problema mental, que perjudica gravemente a los demás.

Si las cabezas de Hitler y Stalin hubiesen estado tan bien amuebladas como las de Goethe y Tolstoy, ¡lo que se habría ahorrado la humanidad!

9

No son buenas las redes sociales para los creadores. Hay más de a un escritor que va perdiendo su energía por los descosidos de Twitter.

Sostenía Goethe que el estilo es manifestación necesaria del carácter del escritor. Según esto, un alma mezquina nunca tendrá nobleza de estilo.

 10

El que lee está pensando con la cabeza de otro, dice el filósofo. Es importante saber donde se deja mientras tanto la propia, por si acaso.

Hay una ignorancia de segundo grado, en la que el lector está siempre en peligro de caer. Se adquiere incorporándose la ignorancia de los demás.

11

Uno llega a ser lo que quiere ser cuando/porque quiere ser lo que es.

Si hubiese un libre albedrío como algunos lo imaginan, la novela policíaca sería imposible. ¿Cómo enlazar pistas, móviles y carácter del delincuente?

12

El ser humano es un aprendiz malogrado. Ha aprendido a leer un idioma que no entiende (pronuncia correctamente palabras cuyo significado ignora). Lo llama ciencia.

La ciencia describe la realidad, las leyes de su funcionamiento; no la explica. La realidad es inexplicable.

13

Concluida la obra, en el momento de la revisión, el autor ha de preocuparse más de lo que sobra que de lo que falta. Expurgando, reduciendo, el escritor más novato puede lograr resultados aceptables. Por lo general, escribimos -y hablamos- demasiado.

Hay funcionarios de la literatura, con su jornada completa y su dedicación exclusiva. Pregunto ¿qué hacen con los excedentes? ¡Porque no pensarán colocárnoslo todo!

14

Con la inspiración en el arte ocurre como con el amor en la vida: los que no la conocen la niegan.

Cuanto más realista se pretende un escritor más se aparta de la realidad del arte e incluso de la verosimilitud más elemental. Ejemplo: nada hay tan irreal e inverosímil como una carta de amor auténtica.

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