La única manera

Hay personas que viven como si vivir fuese lo más natural del mundo. Y hacen bien. De hecho es la única manera de vivir.

Pero los que no sabemos vivir de esa manera en primera instancia tenemos una opción: si la naturaleza ha fabricado esa cosa en apariencia tan absurda como la vida, hagamos como que no nos damos cuenta de ese absurdo, engañémonos nosotros mismos como la misma naturaleza pretende engañarnos y digámonos: vivir es lo más natural del mundo.

Pero no. No funciona. Es una actitud falsa, intelectualoide. Se requiere ingenuidad, o una sensibilidad estrictamente animal, como la de muchos seres humanos, por cierto. Es decir, se requiere no encarar el problema, no planteárselo siquiera, ignorarlo por completo. Vivir como las florecitas del campo, que ignoran que llegará el invierno para acabar con ellas.

Ahora mismo dirijo la vista a un rinconcito de la pantalla y veo 19,48h. Día 13 de enero. Año 2015. Una vez comprobado que he escrito bien la fecha, vuelvo la vista al rinconcito mencionado y veo: 19,50h. ¿Qué es esto? ¿No hay nadie capaz de pararlo? 19,51 ¿A dónde nos conduce esta loca carrera?

La respuesta es sabida: a la muerte. Y con esto acabo por hoy, a las 19 horas 53 minutos del día 13 de enero de 2015. Bueno, a las 19 horas y casi 54 minutos. 

(De Postales filosóficas: la serie)

4 comentarios

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4 Respuestas a “La única manera

  1. Desde luego, entrar en tu blog es una auténtica delicia. Y, lo siento, pero aunque quizá no sea tu intención, no puedo evitar reir. pero reir con ganas y eso que los temas tampoco son tan festivos, sobre todo éste pero está escrito con una gracia, con una sencillez y con un talento como solo podeis hacerlo los escritores que lo sois de verdad. Nada de dogmas, nada de argumentos científicos ni conclusiones grandielocuentes. Nada de cielos ni infiernos ni vestales ni vírgenes, ni uries. Ahí estan: el tiempo y la muerte, dos conceptos desconocidos pero más auténticos que ningún otro. Gracias por ayudarnos a transitar por este sinsentido que es la vida con cierto sentido del humor.

  2. Así es la vida, Antonio, lo has clavado. Y ¿qué podemos hacer? Nada. Bueno, quizá nosotros, escribir y escribir aunque nadie nos haga ni caso.

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