Goethe, un día como hoy hace 182 años

ottilieDe nuevo llama a su secretario y, ayudado por él y por el criado, se levanta de su butaca.

¿A cuánto estamos?”

A 22, Excelencia.”

Entonces ha empezado ya la primavera y nos podremos reponer pronto».

Dan las nueve. Se sienta nuevamente en la butaca, junto a su cama, y, después de haber dedicado a la lucha de la vida ocho decenios, dedica a la lucha con la muerte una mañana; cae finalmente en un sueño ligero durante el cual sueña hablando. Sus amigos oyen:

¡Qué hermosa cabeza de mujer!… Con bucles negros…¡qué espléndidos colores… sobre un fondo sombrío!…”

Luego dice:

Pero abran las persianas, que entre más luz…”

Y después:

Federico, dame esa carpeta que está ahí con los dibujos…no, el libro no, la carpeta…”; – y como no la encuentran, añade – : “Entonces habrá sido una aparición…”

A las diez pide un poco de vino. Luego, deja de hablar. Pero aún mira una vez a Odilia, y he aquí las últimas palabras de Goethe:

Ven, hijita, dame la patita.”

Mas el espíritu aún no se había apagado, pues – medio dormido ya – empezó con el dedo corazón de la mano derecha a trazar signos en el aire, hasta que la mano fue cayendo lentamente… Se creyó reconocer en el primero la letra W. 

Después, se arrellanó cómodamente en su butaca y desapareció a la misma hora en que había nacido: cerca del mediodía…

 

(De Goethe. Historia de un hombre, por Emil Ludwig. Traducción, Ricardo Baeza. Editorial Juventud S.A. Barcelona, 1932)

Deja un comentario

Archivado bajo Escritores vivos

Deja un comentario Cancelar respuesta