El caso de los escritores rechazados I

Por las editoriales, se entiende. En la magnífica revista digital mexicana Justa, lectura y conversación leí hace un tiempo un esbozo muy pertinente sobre el caso de tantas novelas rechazadas una y otra vez por ciertas editoriales y que luego han triunfado clamorosamente, editadas por otras.

¿Por qué se produce este extraño fenómeno? ¿Por qué obras que hoy consideramos indiscutiblemente buenas fueron rechazadas, por malas, por las editoriales? O, dicho en prosa, ¿por qué obras supercomerciales a todas luces fueron rechazadas por no comerciales? ¿Acaso los profesionales de la edición son unos incompetentes absolutos? ¿O se trata de simples casos puntuales que, por lo llamativo, ensombrecen el buen hacer habitual de los editores en cuestión?
Las preguntas son muchas. Y las respuestas correctas no existen. Se trata entonces de reflexionar libremente de manera que vayan surgiendo las posibles razones, o sinrazones, de un comportamiento tan errático.

Para empezar, se ha de tener en cuenta que una editorial es una empresa, es decir que su fin principal es el de obtener beneficios. O más bien habría que decir que ése es su fin básico, porque, sin su cumplimiento, no podría subsistir como editorial ni como empresa. Pero no es el único. También el fin básico de un negocio de alimentación es obtener beneficios, y no por eso vende productos en mal estado (cosa, por cierto, que algunas editoriales parece que sí pueden hacer).

Toda empresa tiene sus presuntos expertos (el mismo empresario, si es pequeña) dedicados a estudiar y decidir cuáles son los mejores productos y cuál la mejor manera de venderlos. Así, una editorial valora los originales que se le presentan y en función del resultado de esa valoración decide publicarlos o no. A veces, existe un desfase entre la valoración comercial y la artística. Pues sucede a menudo que obras defendidas rotundamente por los lectores profesionales de una editorial, son finalmente rechazadas por la dirección (que tiene sus razones, que los literatos no entienden).

Pero, incluso cuando existe esa discrepancia fundamental entre lo presuntamente comercial y lo presuntamente artístico, nada garantiza que la opción que se tome, cualquiera que sea, resulte la acertada desde el punto de vista del tribunal del futuro, pues con mucha frecuencia se ha dado el caso de obras rechazadas por no comerciales, que acaban siendo éxitos de ventas, y de obras rechazadas por literariamente “malas”, que hoy forman parte de la bibliografía de un premio Nobel.

La conclusión de todo esto es que no hay fórmulas seguras; que hacen bien los editores que se guían por el “instinto”. Porque de todas maneras pueden meter la pata y, guiándose por el instinto, por lo menos no tienen que preocuparse por revisar unas razones, métodos y criterios directamente inexistentes. (continúa)

Anuncios

4 comentarios

Archivado bajo La letra o la vida

4 Respuestas a “El caso de los escritores rechazados I

  1. jmmc reino

    A mi entender el problema de los escritores, en parte es de los propios escritores. De nosotros.
    Si hubiese directorios o centros documentales o archivos, online, en los cuales, los escritores que quisiesen, tuviesen el curriculu. Y en una segunda fase, obras propias.
    Las editoriales y las revistas tendrían que ir a buscar a ese lugar, obras nuevas, autores nuevos…
    Pienso que esto no tendría apenas coste económico. Podría realizarlo un departamento de filologia de una unvierseidad, un museo, una escuela de autores, o cualquier otro organismo público y privado.
    Por otro lado, habría la posibilidad de que al menos, los autores, quedasen sus nombres, y al menos los títulos de sus obras.
    Creo que si se desea una industria cultural seria y profunda, hay que copiar de la industria normal. Que hay que hacer para la industria da la madera, lo primero saber, cuántas industrias de la madera existen, nombres, etc.
    Si un botánico quiere estudiar cuantas plantas tienen un monte o un ecosistema, lo primero que tiene que averiguar, es el nombre de las plantas, etc. Quizás encuentre alguna nuev.a
    Pienso que esto es lo primero que hacer…
    Gracias. Espero que alguien lo estudie y empiece a construir este proyecto. Perfeccionándolo o modificándolo.

  2. Buen comentario. Resulta cuando menos intrigante que haya tantos rechazos de obras que a la larga han terminado por considerarse ‘maestras’. A mi parecer, no viene sino a reforzar la noción (o la intuición, si se quiere) de la intrínseca subjetividad de la experiencia lectora.
    Un saludo.

    • Evidente que la experiencia lectora es siempre subjetiva. Pero ocurre que, mientras que esto es intranscendente en el lector particular, resulta decisivo, para bien o para mal, en quienes tienen poder de decisión. Gracias por participar. Ahora te visito.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s