La muerte de la novela I

Andan inquietos muchos escritores de diferentes ramas (novelistas, críticos, periodistas, etc.) con el asunto de la posible muerte de la novela. Unos la certifican de todas todas, otros la ven venir con el comprensible terror que toda aproximación de la muerte impone, otros se pierden y nos pierden con matices y distingos que no siempre comprendemos.

El revuelo no resulta nada extraño, porque decretar la muerte de algo es cosa seria. Y a veces rayana en el ridículo. Como el que hizo Nietszche, anunciando a bombo y platillo la muerte de Dios, ¡pero cómo puede morir alguien que no ha nacido!… Bien, reconozco que las cosas no son tan simples, y que el anuncio del filósofo quizá contenía una carga de profundidad muy respetable.

Nunca he sido un gran lector de novelas. Pero algunas de las que he leído me han parecido auténticas maravillas de la imaginación y del arte. Citaré solo a los rusos Tolstoy, Dostoyevski y Goncharov, y al alemán Thomas Mann. Solo pensando en las obras de estos escritores uno puede echarse a llorar ante la posibilidad de que un arte semejante desparezca para siempre. 

Y sin embargo, como antes he apuntado, siempre he tenido cierta prevención ante la novela. No sabía por qué. Hasta que, casualmente, di con una frase de Antonio Machado que me iluminó sobre las posibles razones de mi rechazo. Frase que contiene su dosis de incorrección política, que espero que el lector – y sobre todo la lectora – sabrá disimular.

Lo que hace realmente angustiosa la lectura de algunas novelas, como en general la conversación de las mujeres, es la anécdota boba, el detalle insignificante, el documento crudo, horro de toda elaboración imaginativa, reflexiva, estética. Ese afán de querer contar cosas que ni siquiera son chismes de portería…(continuará)

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5 comentarios

Archivado bajo La letra o la vida

5 Respuestas a “La muerte de la novela I

  1. Baphomet

    Es conocida la opinión de Borges sobre la novela. Hacia 1974, escribió: «La novela terminará por desaparecer. La mejor novela tiene largas parrafadas inútiles, destinadas simplemente a servir de puente entre un episodio y otro, verdadero relleno.»
    Ocurre que, para Borges, la perfección literaria a nivel narrativo sólo puede hallarse en el cuento, donde todo debe funcionar como un mecanismo de relojería.
    Siempre sospeche que Eco pretendió refutar pragmáticamente esta idea borgeana mediante El nombre de la rosa, donde supuestamente cada uno de sus párrafos puede albergar la polisemia, la multiplicidad de connotaciones, la alusión intertextual etc. No sé hasta qué punto este fin se ha logrado.

  2. Baphomet

    Es conocida la opinión de Borges sobre la novela. Hacia 1974, escribió: «La novela terminará por desaparecer. La mejor novela tiene largas parrafadas inútiles, destinadas simplemente a servir de puente entre un episodio y otro, verdadero relleno.» En términos generales, creo que acierta.

  3. Después de escribir “El Jarama”, Ferlosio dejó la novela porque a su juicio estaba muerta.

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